Cuando cursaba el cuarto o quinto básico, mi profesora de artes plásticas
Página 17 de la Edición N°020 — Foto: archivo Curacavíve
“Cuando cursaba el cuarto o quinto básico, mi profesora de artes plásticas, cada vez que veía mis dibujos; me ponía malas notas, que mi futuro no estaba en la pintura, y como buena niña le hice caso y así pasaron muchos años...”
también contándome historias basadas en esa pintura. En mi casa había una pintura que nunca supe de quien era ni como se llamaba, pero me producía mucha nostalgia, era una mujer en un puerto sombrío; medio londinense con un bebé en sus brazos esperando a su amado (yo supongo), y cuando escuché por primera vez la canción Penélope de Serrat, supe que ese debía ser su nombre y así cada vez que un cuadro me llama la atención me cuento toda una historia con él. El poder plasmar en una tela los sentimientos, para mí siempre ha sido mágico. Cuando yo cursaba el cuarto o quinto básico mi profesora de artes plásticas en esos mo-
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mentos, no recuerdo su nombre, cada vez que veía mis dibujos; me ponía malas notas, que mi futuro no estaba en la pintura, y como buena niña le hice caso y así pasaron muchos años, pero siempre tuve muchos deseos y necesidad de expresarme por intermedio de mis manos y así comencé tomando varios cursos como pintura en género, pintura en cerámica, repostería, etc. Cuando cumplí 50 años, iba en mi auto por Carlos Ossandón y Larraín comuna de La Reina y vi un pendón que decía que hacían clases de pintura al Óleo, ese día era mi cumpleaños y me hice el regalo. Con toda mi timidez a cuesta, le pregunté a la secretaria de ese entonces, que se