COUNT BASIE - El señor del swing
Página 19 de la Edición N°047 — Foto: archivo Curacavíve
El señor del swing
OS GRANDES DEL JAZZ
SON INMORTALES. NO LOS PODEMOS VER, NI TOCAR PERO SÍ PODEMOS ESCUCHARLOS E INTERPRETARLOS. COUNT BASIE ES UNO DE ELLOS POR MUCHOS MOTIVOS, ESPECIALMENTE PORQUE SE MANTUVO CERCA DE 50 AÑOS DIRIGIENDO SU BIG-BAND, EN TODO ESTE TIEMPO SUPO DARLE UNA PERSONALIDAD PROPIA GRACIAS A UNA FORMA DE ENTENDER LA MÚSICA QUE HA CREADO ESCUELA. CON LA ORIGINALIDAD DE SUS ARREGLOS, BASIE FUE EL ÚNICO CAPAZ DE HACERLE SOMBRA AL MISMÍSIMO DUKE ELLINGTON SIN NECESIDAD DE SALIRSE, SALVO EN CONTADÍSIMAS EXCEPCIONES, DE LOS CÁNONES QUE MARCAN EL CLASICISMO JAZZÍSTICO.
Count Basie es un clásico del jazz. Un músico hecho a sí mismo cuya vida bien podría servir para inspirar una película de Hollywood, con el cual filtreó en repetidas ocasiones poniéndose frente a las cámaras. La suya es, en realidad, una historia genuinamente americana donde un hombre acaba
consiguiendo la gloria partiendo de la nada. Como suele pasar, no es oro todo lo que reluce ni su carrera fue un camino de rosas. Un talento innato para el ritmo, la suerte, la América de los años 30 y su voracidad interpretativa son varios de los ingredientes que lo catapultaron hacia un estrellato donde mantiene plaza fija. En el año del centenario de su nacimiento, es un ejercicio tan recomendable como reconfortante poner el ojo en el catalejo y repasar de nuevo su brillo. Por si alguien no lo sabe, Count Basie se llama William y no nació en Kansas, sino en la calle Mechanic de la pequeña localidad de Red Bank, en el estado de Nueva Jersey. Si hacemos cuentas, aunque sea sin calculadora, sabremos que nació en 1904, el 21 de agosto para ser más exactos. Y su fidelidad a la música fue tal que sólo dejó de sentarse en el piano cuando el cácer se lo impidió, porque incluso después de sufrir un infarto a mediados de los ‘70, el viejo Basie siguió tocando, aunque fuese sentado en una silla de ruedas. Count Basie murió el 26 de abril de 1984 siendo enterrado en el cementerio de Pine Lawn de Faminfdale, Long Island, Nueva York. Pero su música se mantiene viva tanto por las continuas reediciones de sus discos, o las nuevas recopilaciones que están saliendo al mercado para conmemorar su centenario, como por el hecho de que la orquesta que lleva su nombre sigue en activo dirigida
Su fidelidad a la música fue tal que sólo dejó de sentarse en el piano cuando el cáncer se lo impidió, porque incluso después de sufrir un infarto a mediados de los ‘70, el viejo Basie siguió tocando, aunque fuese sentado en una silla de ruedas
actualmente por Grover Mitchell y aumentando su colección de premios, el último de ellos, su décimoséptimo Grammy conseguido en 1999.
Extracto del reportaje de J.M. Hernández Ripoll para Revista de Jazz 2004.