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Entrevista Edición N°048 · páginas 10, 11 Público

El arte, la lectura y la naturaleza me enseñaron a educar desde la sensibilidad

Página 10 de la Edición N°048 — Foto: archivo Curacavíve

Angélica

BARROS

“El arte, la lectura y la naturaleza me enseñaron a educar desde la sensibilidad” Docente y artista radicada en Curacaví, Angélica Barros ha hecho de la creación un camino de transformación personal y colectiva. Desde su taller MaquiMosaico y su Librería Itinerante, impulsa proyectos que promueven la lectura, el arte y el amor por la naturaleza, fortaleciendo el tejido cultural y humano de la comuna.

“La niña del parche”, desde los 2 años usé anteojos con un parche para corregir el estrabismo. Me costó bastante aprender a leer. Tal vez el no tener una buena vista, hizo que se me hiciera más difícil. Como me costaba leer, disfrutaba mucho mirando los dibujos de los libros e inventando historias eternas para cada imágen”. Foto: Playa Chica de Quintay, 1975. Foto superior: “Acampando en el terreno que posteriormente construiría mi casa”. Abril de 2013.

ació en la ciudad de Santiago, en una clínica ubicada desde 1918 en el sector de la Vega Central, comuna de Recoleta.

¿Cómo y cuándo decides venir a vivir a Curacaví? Mi pareja en ese momento, hoy ex pareja y gran amigo, se había comprado un terreno en el sector del cerro El Mauco. A partir del 2013 empezamos a venir de forma muy frecuente todos los fines de semanas. Nos quedábamos en carpa. Recuerdo esa época con mucho cariño. Nunca había dormido tanto en carpa. Sentir la naturaleza en su plenitud era fascinante. El canto de los pájaros era sorprendente, aquí hay una gran variedad de aves: loicas,

chercanes, mirlos, diucones, diucas, codornices, cometocinos, chincoles, zorzales, tencas, peucos, águilas mora y picaflores. Avistar especies a metros de mí era increíble; zorros culpeo y chilla, yacas y culebras. El contacto con toda la flora nativa: espino, litre, boldo, peumo, quillay, maitén y bollén. Me hizo sentir que este era el lugar donde quería vivir de forma permanente. El 2015 le propuse a mi pareja comprarle un pedazo de su terreno, él aceptó y ahí empezó la aventura de construir mi casa.

las prácticas profesionales eran más frecuentes, me daba cuenta que disfrutaba mucho de enseñar y que había tomado una muy buena decisión. Motivar a la infancia a descubrir el mundo y respetarlo es algo que me apasiona. ¿Cómo integras el arte en tu labor docente diaria? ¿Sientes que el arte puede transformar la forma en que los niños aprenden? Como docente he trabajado fundamentalmente en el área de Matemática y Lenguaje. En colegios y centros de apoyo escolar.

¿Cómo nació tu interés por el mosaico y qué significa para ti esta forma de expresión artística? El 2006 llegué al mosaico por un amigo médico que estaba trabajando en la comuna de Puente Alto en un proyecto de mosaicos comunitarios con escolares. Un día me pidió que lo ayudara, ahí aprendí y nunca más dejé el mosaico. El mosaico me ha permitido explorar, crear con mucho color y forma. Me gusta mucho, porque es una técnica que cualquier persona puede desarrollar dejando fluir su creatividad.

¿Qué fue lo que te motivó a estudiar pedagogía en la Universidad Católica y dedicarte a la educación? Estudié Pedagogía General Básica en la PUC, porque siempre me pareció muy interesante enseñarle a otras personas. Guíar a la infancia en su proceso de aprendizaje es muy fascinante. A medida que la carrera avanzaba, y

El arte es parte de nuestra vida, por lo tanto, debe estar siempre presente en la entrega de aprendizajes en todas las áreas que desarrollemos con estudiantes. La música es matemática, las teselaciones son geometría, los microcuentos son creación literaria. Incentivar a descubrir el mundo y crear es una misión fundamental de la docencia.

¿Has trabajado el mosaico con tus estudiantes o con la comunidad? ¿Qué impacto has visto en quienes participan de tus talleres? El primer Taller de Mosaico lo llevé a cabo el verano de 2010 para niñas y niños en la comuna de Santiago. Luego hice el taller de mosaico para jóvenes en situación de calle, mujeres due-

CURACAVÍVE - REVISTA CULTURAL DE COLECCIÓN - SEPTIEMBRE 2025 / 11

“La aventura de construir mi casa. Se respetó el entorno natural. Se levantó sobre pilotes, usando paja, barro y madera. Mi pareja y mi hermano iniciando la obra. Noviembre 2015”.

“El arte es parte de nuestra vida, por lo tanto, debe estar siempre presente en la entrega de aprendizajes en todas las áreas que desarrollemos con estudiantes” 100 Mujeres, 100 Esferas. Mosaicos expuestos en la Municipalidad y en el Hospital de Curacaví

ñas de casa, infancia con tratamiento contra el cáncer. Siempre con resultados muy favorables, con un enfoque terapéutico y creativo. Cada participante goza de la experiencia de ver su capacidad creadora. Aquí en Curacaví el primer taller que realicé fue el 2016 en la Junta Vecinal de La Viña, sector donde vivo. Luego he hecho el taller en colegios de la comuna y en distintos espacios donde me lo han solicitado. Soy la gestora y responsable del Proyecto de Arte Colectivo “100 MUJERES 100 ESFERAS”, que está colgado en uno de los muros exteriores del Hospital de Curacaví desde marzo de 2023; y del Proyecto de Arte Colectivo “100 MUJERES, 100 MIRADAS”, colgado en uno de los muros exteriores de la Municipalidad de Curacaví desde marzo de 2025. En ambos proyectos participaron 100 mujeres de la comuna, donde cada una hizo su pequeña obra que

conforman estas obras colectivas. Fue una experiencia de diálogo y creación femenina muy potente. Mi taller se llama MAQUIMOSAICO @ maquimosaico, maqui como el árbol nativo que tiñe de color todo con su fruto. Cuéntanos cómo surgió la idea de crear una Librería Itinerante. ¿Qué objetivos te planteaste y cómo ha sido la recepción en las comunidades? Desde que llegué a Curacaví dos cosas me llamaron negativamente la atención: que no existiera un Centro Cultural y que no existiera una librería. Desde muy pequeña estuve rodeada de libros, mi papá era un gran lector. En mi casa había una gran repisa con enciclopedias, literatura universal y revistas. Mi mamá siempre me motivaba a leer. Desde los 2 años usé anteojos con un parche para corregir el estrabismo. Me

@maqui_mosaico costó bastante aprender a leer. Me imagino que tener problemas de visión favorecieron a dificultar un poco este proceso. Como me costaba leer, disfrutaba mucho mirando los dibujos de los libros e inventando historias eternas para cada imagen. El año pasado fui favorecida con un pequeño fondo de la Fundación PRODEMU. Con este fondo compré los primeros libros para iniciar mi proyecto de la Librería Itinerante MaquiMosaico.

Mi objetivo es fomentar la lectura. La lectura nos abre las puertas al conocimiento. El conocimiento nos permite tomar decisiones. La lectura desarrolla nuestra imaginación, nos amplia el vocabulario, nos permite conocer otras realidades y nos hace ser mejores personas. Continúa

Publicado originalmente en la Edición N°048 · páginas 10–11 del ejemplar impreso.
Con el apoyo de