InicioEdición actualArchivoSeccionesNosotros Mi cuenta
Cultura Edición N°048 · páginas 20 Público

Hugo Mujica - Poética del silencio

Página 20 de la Edición N°048 — Foto: archivo Curacavíve

s uno de los más importantes escritores argentinos del presente. En su extensa y variada obra convergen filosofía y antropología, mística y estética, el ensayo, la narrativa y, sobre todo, la poesía. Ha publicado, entre muchos otros títulos: La palabra inicial (1995), Flecha en la niebla (1997), Poéticas del vacío (2002), Poesía completa (2005), Lo naciente. Pensando el acto creador (2007) y Bajo toda la lluvia del mundo (2008), Y siempre después el viento (2011), Cuando todo calla (2013), Dioniso. Eros creador y mística pagana (2016). En la contratapa de su Poesía completa, libro que reúne toda su obra poética publicada entre los años 1983 y 2004, se nos dice: “Mujica desnuda la existencia desnudando la poesía misma, despojándola de todo ornamento, toda distracción”. Y claro, su poesía es poesía que nace de la escucha del silencio, nombra y revela el acontecer de una claridad, siempre capaz

de transparentar el mundo y nuestros sentidos. En una entrevista concedida, Mujica, frente a la pregunta ¿cómo ocurrieron sus inicios literarios?, nos comparte: “Ocurrieron es una buena palabra, ya que ni lo busqué ni lo decidí. Yo venía de la plástica, había estudiado Bellas Artes y me dedicaba a pintar. Dejé, o me dejó. Y después de un par de años entré a un monasterio trapense, cuya característica es la custodia del silencio. Allí, después de estar algunos años, un día miré a través de la ventana de la cocina y, sin pensarlo, hecho por el cuerpo, tomé nota: inicie esa narración poética que sigo hoy. Esa escucha del silencio que me sigue hablando hasta hoy. Así, desde entonces, me encontré adentro de la poesía, así, desde que paradójicamente el silencio se tornó escucha”. Para él, la escritura -como forma de creación- es “un saber siempre posterior”: en el escribir “descubro, o quizás inauguro, algo de mí, de mí o de todos,

como si el saber, el entender e incluso el obrar, no fuesen la inmediata relación que puedo establecer con mi ser o con mi nada: como si el crear me enseñara también eso: que crear es más originario que saber, más abismal que comprender, más definitivo que actuar”, nos dice en Lo naciente. Para Hugo Mujica, lo determinante del proceso creativo es, en definitiva: “Dejar la voluntad de lado: vaciarse. Sostener ese vacío –soledad y silencio- y escuchar: escuchar como el viento resuena allí. Dejar decir, que es saber callar”. Y, por lo tanto, el poema buscado (su poema imposible) es aquel: “que no diga: que deje escuchar”. Tal como lo confirma en su “Confesión”, poema inaugural del libro Y siempre después del viento:

El poema, el que anhelo al que aspiro, es el que pueda leerse en voz alta sin que nada se oiga. Es ese imposible el que comienzo cada vez, es desde esa quimera que escribo y borro.

Publicado originalmente en la Edición N°048 · páginas 20 del ejemplar impreso.
Con el apoyo de