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Comunidad Edición N°054 · páginas 16 Público

Un extintor a tiempo puede salvar vidas

Página 16 de la Edición N°054 — Foto: archivo Curacavíve

Un extintor a tiempo puede salvar vidas

uando pensamos en seguridad en nuestros hogares, empresas o lugares de trabajo, solemos preocuparnos de cerrar bien una puerta, mantener las instalaciones eléctricas en buen estado o evitar situaciones de riesgo. Sin embargo, existe un elemento sencillo que muchas veces olvidamos hasta que ocurre una emergencia: el extintor. Un incendio puede comenzar de manera inesperada. Una falla eléctrica, un artefacto que se sobrecalienta, un accidente en la cocina o la inflamación de algún material pueden transformar, en pocos minutos, una situación cotidiana en una emergencia capaz de poner en peligro vidas y

destruir bienes que tardaron años en construirse. Por eso, contar con un extintor adecuado, accesible y en buenas condiciones no debiera considerarse solamente una obligación en determinados lugares de trabajo. Debiera ser parte de una cultura cotidiana de prevención, también en nuestros hogares, pequeños comercios, talleres, oficinas, sedes comunitarias

y en todo espacio donde las personas desarrollamos nuestra vida. Pero tan importante como tenerlo es saber dónde está, conocer de manera básica cómo utilizarlo y mantenerlo periódicamente revisado. Un extintor guardado en un lugar inaccesible, vencido o que nadie sabe utilizar pierde gran parte de su capacidad de protegernos.

Adquirir un extintor es invertir en algo que esperamos nunca tener que utilizar. Y precisamente allí está su verdadero valor: estar preparado antes de que ocurra la emergencia. Quizás permanezca años instalado en una pared sin ser necesario. Pero el día en que unos pocos segundos puedan marcar la diferencia entre controlar un principio de incendio o enfrentar una tragedia mayor, comprenderemos que ese pequeño elemento de seguridad pudo proteger nuestra casa, nuestro trabajo y, por sobre todo, salvar una vida. La prevención comienza mucho antes del fuego. Comienza cuando decidimos estar preparados.

Publicado originalmente en la Edición N°054 · páginas 16 del ejemplar impreso.
Con el apoyo de