Ton Tato
Página 18 de la Edición N°011 — Foto: archivo Curacavíve
“Don Tato” Su perseverancia, creatividad, esfuerzo y trabajo familiar, nos han permitido conocer en Curacaví, las mejores frutas, verduras, licores y condimentos naturales...
¿Cómo se inicia este negocio? Don Guillermo: “Esto se inició hace muchos años por la inquietud de mi padre Juan Andrés Rojas Santibáñez en la agricultura y de mi madre Ana Olivera Aguilera junto a mis hermanos. Sembraban unos pequeños huertos como tomates, porotos, papas y todas esas cosas. Ellos fueron los primeros que pusieron verdulería aquí en Curacaví, eran productos de temporada, así comenzaron este negocio.” Señora Anita: “Instalamos una ramada, no estaba este negocio
como ahora, vendíamos mucho porque venía mucha gente al río y al estadio. Nos conocían como La Ramada de los Rojas solamente” ¿Cuántos hermanos componen su familia don Guillermo? “Somos siete hermanos, cuatro hombres y tres mujeres, yo soy el mayor de todos. Mi hermano John es contratista, trabaja en unos condominios haciendo instalaciones. Antiguamente él trabajó durante ocho años, en los inicios de las Chichas Durán y donde recibió pre-
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mios. También trabajó con Chichas Moreno. Mi hermano Edgardo es mi socio y trabajamos acá en el negocio. Mi hermano Fernando vive en la viña y tiene un centro turístico llamado Centro Turístico Los Naranjos. Después está mi hermana Gloria que vive acá en unas propiedades que nos dejó mi padre (a todos los hijos nos dejó un sitio) y después viene mi hermana Maritza que vive en otra propiedad, en algún momento fue empresaria, pero tuvo algunos inconvenientes y tuvo que cerrar. La otra hermana es Yaine que trabaja conmigo, y además tiene una fábrica de empanadas. Así se conforma mi familia. Esto de ser comerciante y agricultor creo que lo llevamos en la sangre, gracias a mi abuelo Carlos Olivera Araos, padre de mi mamá, que administró la Hacienda Lepe por más de 50 años. Fue agricultor y productor de los primeros porotos cristal, zapallo italiano y choclos que llegaban a la Vega Central de Santiago. Además, el papá de “Don Tato”, es decir mi abuelo paterno Manuel Rojas Allende, también era comerciante y dueño de la mitad del terreno donde se ubica hoy la
Don Carlos Olivera Araos, administrador de la Hacienda Lepe, abuelo materno de don Guillermo Rojas.
Ana Olivera junto a don Juan Andrés Rojas, ”Don Tato”, padres de don Guillermo Rojas.
Familia Rojas Olivera en un paseo y encuentro familiar por el Cumpleaños de la Señora Anita Olivera en sus 90 años.
Plaza de Curacaví. Posteriormente vende ese terreno a un precio muy barato. En esos tiempos mi abuelo trabajaba también con don Luis Cruchaga, Alcalde de Curacaví”. Cuéntenos de usted señora Anita: Señora Anita: “Desde que era chica he trabajado. Me crié con unas tías a las que les trabajaba atendiendo un negocio cuando yo tenía diecisiete años. Después me casé y con mi esposo nos instalamos con una carnicería en el año 1956. Recuerdo que llegaba a trabajar caminando con mi guagua a pie para llegar al negocio. Y después se terminó la carnicería porque en esa época estábamos en un terreno hundido por la salida del río, y las casas quedaron no habilitadas. Posteriormente comencé a amasar. Me vine el año 1957 a vivir aquí. Hice varias cosas, por ejemplo, ayudaba a hacer prietas y arrollados. Después tuve pensionistas, así que
nos encalillamos para comprar las camas y todas las cosas necesarias. También vendíamos humitas a la gente que venía al estadio. Después a mi esposo se le ocurrió poner un local de pool, pero no le fue bien. Posteriormente tuvimos semillas de hortaliza y luego seguimos con las flores. Yo hacía arreglos florales para las fiestas, para el cementerio y en general para eventos. Estuvimos años trayendo flores, después Guillermo comenzó a traer chicha y verduras.” ¿Y qué pasó después? Don Guillermo: “Bueno yo con Edgardo tomamos el negocio. Edgardo es técnico agrícola, yo no, sin embargo, con la experiencia que adquirí me dediqué a las asesorías. Después trabajé con Pablo Ruiz Tagle (hermano del hombre del deporte), él se dedicaba a la exportación de ajos y cebollas, entonces yo le asesoraba, sembraba
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con él y cuidaba el cultivo. Era un hombre muy famoso y muy serio. Estuve prácticamente veinte años trabajando en la comuna de Lampa, vendía prácticamente el 80% a las cadenas de supermercados, y de hecho hasta ahora tengo un vínculo personal con las personas de los supermercados, también con los Ibáñez que eran los dueños de los supermercados Líder de esos años. Fui asesor también en la empresa David del Curto, cuyos accionistas eran Manuel Sánchez Ortega, Camilo y Luis, todos ellos hermanos. Justo hoy estuvo uno de ellos en mi casa compartiendo con nuestra familia.” ¿Cómo se hizo conocido con esos grandes empresarios? “Yo empecé entregando las verduras chicas como el perejil, el cilantro y el ciboulette a un amigo italiano que me compraba esos productos. Él entregaba a los supermercados Agas y a Montecarlo. Hice muy buenos vínculos con don Dino Spadaro y don Marco Vercellino. También conocí al dueño de los Economax. Así, de a poco me fui haciendo conocido y de pronto comencé a entregar productos al Jumbo. Estamos hablando del año 1977 en adelante. Alrededor de 1980, yo entregaba unos pimentones y en ese momento me topé con el gerente general del Unimarc don José Larraín. Al poco tiempo me separé de mi esposa dejándole todos los contactos de las cadenas de supermercado para que siguiera trabajando. Después de eso me vine a Curacaví, a la casa de mi madre. La apoyé trabajando en el negocio comenzando de a poco con las plantas y con las semillas y creando nuevos contactos dentro y fuera de nuestra región. Tengo más de 25 años asesorando en temas de agricultura orgánica, me gusta mucho. Viajo constantemente a Chiloé, tengo muchos amigos allá, prácticamente el 80% de los agricultores de esa hermosa región están exportando al extranjero productos orgánicos y certificados. ¿Qué significa que un producto sea orgánico? Objetivamente es un producto que
Señora Anita feliz de seguir trabajando en el negocio que con tanto sacrificio han podido consolidar.
Don Guillermo Rojas Olivera junto a sus certificados que acreditan el cumplimiento de la Norma Técnica de Agricultura Orgánica.
no tiene elementos químicos, todo es natural desde las semillas hasta el proceso final. Hay organizaciones mundiales que certifican todo esto y que trabajan con el SAG. Aquí tengo los certificados con más de veinte productos que ofrezco a mis clientes en el negocio. Actualmente en Chile hay solo seis o siete viñas que cuentan con certificación. Primero deben demostrarlo con un suelo que ha sido tratado durante cinco años con absolutamente nada de químicos. En Chile hay grandes plantaciones de espárragos orgánicos, uvas, kiwis y en prácticamente todas las frutas. ¿Cómo controlan las plagas? Todas con fungicidas, abonos y fertilizantes orgánicos. Hay varias empresas alemanas, holandesas, americanas y chilenas que producen fungicidas y fertilizantes orgánicos. Actualmente pertenezco a una cooperativa en la cual estamos trabajando en un proyecto que le presentamos al gobierno, donde queremos hacer fertilizantes orgánicos a partir de lana de oveja. Tenemos presentado el proyecto porque necesitamos financiamiento. ¿Y cómo ve usted el negocio de lo orgánico, cree que pueda llegar a consolidarse?
Tiene que consolidarse por la situación de que el mundo debe comer sano. Existe gran cantidad de personas que se enferman por haber consumido productos tratados con algún componente químico y no es porque se los produjo una fruta sana o natural. Antes usted comía un durazno y era completamente natural. Hoy en día están todas intervenidas con transgénicos, todos los productos intervenidos son malos para la salud. Desde hace unos diez años atrás se utiliza un fungicida muy malo para el ser humano. Lamentablemente no hay un control que lo impida, porque va contra las grandes potencias y el dinero del mundo. En Chile se monopolizó el comercio de las semillas y los fertilizantes, eso lo maneja una empresa que se llama Monsanto y es una de las empresas más grandes del mundo. Ellos venden solo semillas transgénicas. Es todo malo, pero ellos lo venden con normas poco claras, es decir, se sacan los “pillos”. ¿Están luchando actualmente contra eso? Hay mucha gente en el mundo que los enfrenta. En Chile todo Chiloé está en contra de Monsanto, como por ejemplo el señor José Riquelme Vásquez, agricultor orgánico de la
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zona de Chillán, que le ganó un juicio a ellos porque le compró una semilla que salió mala, transgénica y además de eso, la semilla tenía una gran cantidad de productos nocivos. ¿Y actualmente siguen vendiendo en Chile semillas transgénicas? Hay un 10% de agricultores en Chile que están hoy en día contaminados y en la ruina por culpa de Monsanto. Pero son tan poderosos que es muy difícil ganarles, aún con los tratados internacionales no han podido pararlos. Lo más grave es que hace tres meses se unió con la Bayer, otro gigante. Ahora Monsanto enferma a la gente y Bayer los mejora. Aquí en Chile la expresidenta Bachelet firmó un tratado con los semilleros de Chile y resulta que esas personas pertenecían a Monsanto. Hubo un momento crítico entre los agricultores porque no querían que las empresas terminaran con esas semillas. Gracias a Dios que los senadores de todos los partidos políticos se unieron y optaron por el bien del país y de la humanidad derogando la famosa ley 19.342, conocida popularmente como “Ley Monsanto”. Ellos siguen vendiendo en el mundo entero y nada los detiene. Ahora estamos
denado. También tenemos la experiencia de los años, que yo trabajé con los supermercados, eso me da un plus sobre los almacenes. Con mi experiencia manejo las hortalizas de la mejor manera.”
Celebración Bodas de Oro de don Juan y Sra. Anita
intentando concretar un proyecto para hacer abonos orgánicos con lana de oveja, es un proceso muy costoso porque hay que enterrar la lana para que se cubra junto con otros elementos naturales. De los productos que usted vende ¿Qué porcentaje son orgánicos? En este momento, tenemos veinte productos de Chiloé, algunos de Osorno y otros de Chillán. El proyecto en el que estamos se llama Activador Ecológico Multifuncional para suelo a base de lana ovina de descarte y algas de la costa de Chiloé. Llevamos ocho años en este proyecto junto a ingenieros de otros países. Don Guillermo por favor, háblenos del nombre “Don Tato”. “Esto nace hace seis años cuando fallece mi padre. Resulta que todos mis hermanos han sido chicheros, mi padre un poco también, porque de alguna manera nuestro abuelo era chichero, comerciante y agricultor. En esos años él iba en carreta a vender sus productos a Valparaíso. En ese período le pusimos “Chicha Don Tato” para recordar a mi padre, él era muy conocido por ser muy culto y bien movido. ¿Algún recuerdo de su infancia don Guillermo? “De niño siempre estuve ligado a mi mamá como comerciante. De niño hice la locura de convertirme en agricultor. Los comerciantes son
los que ganan dinero, si un agricultor no le “achunta” no gana nada. Yaine: “Guillermo tenía solo diez años cuando decidió irse a Arica a vender dulces chilenos con un amigo, pero se farrearon toda la plata en las carreras de caballo. De regreso, Andresito García, lo lleva a dar una vuelta para Santiago, y ahí vio a un señor en un triciclo con un atado de flores, Guillermo habló con el señor y le compró un montón de flores, un atado de claveles. Llegando de Santiago el padrino de Guillermo le prestó un triciclo y salió a vender en todo el pueblo. Don Guillermo: Aquí nadie vendía flores, yo fui el primer florista y me iba muy bien, vendía todo el día sábado, y ganaba en un día lo que ganaba un empleado de fundo en un mes. Después me dediqué a trabajar de transportista. Ahora prácticamente toda la familia trabajamos aquí”. ¿Cuál es su sueño por cumplir en su negocio? Mi sueño primero que nada es ver cómo vamos a agrandar este negocio, ampliarlo de lado a lado. Muchos de nuestros clientes están contentos con nosotros, porque traemos lo mejor para ellos. No entro en competencia con nadie, con mis vecinos nos llevamos muy bien. Una ventaja que tenemos nosotros como familia es que mi hermano es muy ordenado en cuanto a la limpieza. Edgardo es un maniático de la limpieza, es muy bueno y or-
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¿En que ocupa su tiempo libre? “Buena pregunta, hasta el momento no he tenido tiempo libre. El año antepasado me di unas vacaciones de diez a doce días en Argentina, más que nada para ver unas carreras de autos y a unos amigos agricultores. Con mi hermano visitamos Chiloé, pero lo hacemos para trabajar.” ¿Hay alguna otra actividad que le gustaría hacer? “De alguna manera hubo cuatro o cinco años que me iba bien y corrí como tres años seguidos en los Fiat 600. En Argentina tuve el privilegio de participar y de ganar también. Me gusta el futbol, pero no soy fanático, me gusta la U, además fui dirigente un tiempo.” ¿Finalmente, qué podría decir usted de su mamá? “La satisfacción más grande es tener a mi madre viva junto a todos mis hermanos. Tengo dos hijos, un hombre y una mujer, lamentablemente por cosas de la vida no he podido compartir con mis hijos. Compartí bastante los últimos años de mi padre, salía mucho con él, mis hijos estaban chicos y yo compartía también con ellos. Intento también ser el hermano conciliador con todos, porque soy el mayor. Nosotros somos una familia muy unida a pesar de las diferencias. Mi compromiso con mi madre es que esta familia tiene que estar unida hasta que muramos. En la familia somos más solidarios, nos gusta compartir, somos dicharacheros y nunca egoístas” .
Curacavíve