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Cultura Edición N°011 · páginas 5 Público

Los cinco reinos

Página 5 de la Edición N°011 — Foto: archivo Curacavíve

Valle Encantado de IVACARUC

uego de varios viajes de regreso a Curacaví sin encontrarme con la viejecita… al fin, ahí estaba, sentada en primera fila, con su carita añosa y ojos chispeantes. Me senté y lo primero… “cuál es su nombre pregunté”, “Custodia, contestó”… Doña Custodia, pensé... curioso nombre para alguien que guarda celosamente una historia desconocida para la mayoría, o quizás para todos. Comenzó el viaje y por supuesto… “Doña Custodia, quedé con tanta curiosidad de como llegamos a lo que es hoy, Ivacaruc.” Partió la liebre y comenzó el relato… Por toda la región se sabía de las peleas del Gran Mauco y el intrépido Pangue… por lo que, la noticia de lo sucedido corrió rápidamente. Aledaño a Ivacaruc habían Reinos, con sus soberanos y soberanas... quienes, al enterarse de la buena noticia, decidieron hacerse presentes ante la feliz pareja. El Soberano del Reino de las Flores, esparció dedales de oro por doquier, así, al llegar la primavera, todo el Valle estaría cubierto de ellos. El Soberano del Reino de los Ríos, encauzó las aguas, haciendo que quedaran a disposición de los futuros habitantes. Para el Soberano del Reino de los Frutos no fue tan fácil,

Los cinco reinos Cuento escrito por María Inés Silva

hasta que se le ocurrió, esas vides que crecían aferrándose a los árboles, con esto harían un brebaje que daría prosperidad al Valle, “de aquí nació la Chicha, me comentó Doña Custodia”. En el Reino del Fuego, junto al soberano habitaba la Bruja Corazón de Chocolate quien decidió hacer algo especial y cambió todas sus recetas, sabía que Ivac era caprichosa y golosa, preparó unos dulces blancos como la nieve, igual a la que a veces, caía en los territorios de su Padre”. No me diga... ya sé, comenté, esos son los famosos dulces de Ivacaruc... perdón Curacaví exclamé. Por último, estaba el Soberano del Reino de los Altos y Vientos, él sería el encargado de esparcir la noticia del nuevo Valle Encantado, más allá de allá. Ivac y Aruc estaban muy agradecidos pero algo faltaba, e Ivac lo sabía, Aruc la encontró llorando sentada en una roca a orillas del Pangue. Al verla, vio que sus lágrimas perforaban la roca, “hoy se llama Piedra Tacita” me contó Doña Custodia. ¿Por qué lloras Ivac? ella contestó “si este Valle no es habitado pronto, todo volverá a ser como antes, tu volverás a recorrer territorios hasta llegar al mar, y yo estaré para siempre esperándote con cada lluvia...”

Ambos se tomaron de la mano y comenzaron a recorrer en busca de personas que quisieran vivir en este maravilloso lugar, llevaban entre sus cosas, el misterioso elixir preparado con las vides, y los dulces de la Bruja Corazón de Chocolate... una vez los pruebas, imposible dejarlos… mientras caminaban, comenzó un fuerte viento, se oscureció el cielo, Ivac miró hacia atrás y vio a su padre cubierto de nubes negras… los relámpagos hacían una Fiesta de Fuegos Naturales... Ella se estremeció… Hay algo que no le he contado me dice doña Custodia, en el Reino de los Altos y Vientos, el Soberano era el Rey Corazón de Dragón, él debía cuidar de la Princesa, ella estaba feliz con el Valle como estaba antes y, al ver la felicidad de Ivac y Aruc… se enfureció… se fue hacia la loma mas alta, desde donde se divisa el Valle, llamó al Gran Soberano de las tormentas… El Valle debía volver a lo que era, iba tan atenta a lo que iba escuchando, que me sobresalté con ese llamado “Plazaaaaa”… ay nooo, de nuevo tener que esperar, le comenté a doña Custodia, “Si exclamó... ya le contaré quién es de verdad esta Princesa, para todos cándida e inocente…” Hasta el próximo viaje…

Publicado originalmente en la Edición N°011 · páginas 5 del ejemplar impreso.
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