Su humildad es brillante y motivadora, su fortaleza... gigante.
Página 19 de la Edición N°014 — Foto: archivo Curacavíve
¿Cómo fue tu niñez? “Aquí en Curacaví viví mis primeras lindas aventuras que recuerdo con mucho cariño. Había dos paltos gigantes y yo me subía muy pequeña, a veces me caía porque trataba de tirarme de un lado a otro. Lloraba en el momento, pero nunca algo grave. Recuerdo a mis perros, uno era Tarkan y Zamira quien tuvo más crías. Con ellos me entretenía mucho, tengo fotos con ellos. Mi mejor amiga Caterina Bregante, vive aquí al frente, desde que nos conocimos, compartimos de todo. A veces no nos vemos tan seguido, pero al reencontrarnos
nos contamos de todo. Cruzamos nuestros perros, al Sponky y a la Zamira, tuvieron tres camadas. Regalamos unos bellos perritos. Me han contado que yo me escapaba de la parcela cuando era muy niña, como veía que mi hermano iba al colegio con su mochila, yo quería hacer lo mismo y me escapaba. De tantas veces que lo hacía, a los dos años ocho meses fui al Curacaví College y formé lazos conociendo a muchas personas. Recuerdo a la tía Rosi con los disfraces. Estuve hasta sexto preparatoria. A los 8 años había mucho deporte en el colegio y a mí me encantaba.
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