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Cultura Edición N°019 · páginas 8, 9 Público

Artista visual y su taller en Curacaví

Página 8 de la Edición N°019 — Foto: archivo Curacavíve

Cuando yo plantaba un árbol ella me enseñaba a qué distancia plantar uno de otro, cómo iban a crecer y lo más importante a observar la majestuosidad de cada uno. Ella lo sabía, porque ya había visto a muchos crecer. Me repetía como loro parlante cómo se hacían los arreglos florales, quién diría que me convertiría en decoradora de eventos hasta antes de la pandemia. También estaba el Papá Pepe, ni me acuerdo de él en la niñez, me contaban que no

entrevista

“Bueno, fui una niña feliz, llena de abuelos, no tuve una pandilla de primos ni nada...Yo tuve abuelos...”

le gustaban los niños. Sin embargo, en mi adolescencia me entretuvo mucho con sus historias sobre viajes y aventuras extremas. De él aprendí a contar las historias a COLOR!. Por último dejo a mi Pita, la persona más importante en mi vida, con quien tuve una conexión al alma. Fue mi pilar, me hizo sentir segura y querida. Una vez le pedí que me escribiera una dedicatoria en un libro de recuerdos, no encontré la dedicatoria y un día mirando en la última página

del libro, encontré un mensaje que decía “Guarda siempre el último rincón para tu Pita”. Ella nunca me pidió nada y me dio todo, tenía la virtud de escuchar y el don del silencio. Todos los que me conocen, saben quien es la Pita y lo importante que fue para mi. Mi viejita linda, no hay día que no la extrañe. Bueno, fui una niña feliz, llena de abuelos, no tuve una pandilla de primos ni nada. Son todos mucho menores. Yo tuve abuelos.

¿Qué recuerdos tienes de tu etapa escolar? Me encantaban los recreos y mis amigas y amigos. Los fines de semana siempre los invitaba a la casa de la Pita, teníamos un club, pintábamos y nos disfrazábamos. Era muy entrete. Tengo grandes amigas del colegio, lo único que me gustaba aparte del recreo y los amigos era Arte y las técnicas manuales, pero la profe era un plomo conmigo y por su culpa no estudié arte, pensa-

Publicado originalmente en la Edición N°019 · páginas 8–9 del ejemplar impreso.
Con el apoyo de