¿Cuánto procrastinas?
Página 26 de la Edición N°025 — Foto: archivo Curacavíve
rocrastinar es el hábito de posponer actividades importantes, para dedicar el tiempo a actividades más entretenidas; pero menos importantes y prioritarias. Hasta hace poco, la procrastinación era una palabra poco conocida fuera del ámbito de la psicología y otras disciplinas que estudian el comportamiento humano; sin embargo, en los últimos años, es más popular. Quizás debido a la vida moderna, llena de distracciones y nuevos estímulos, que nos lleva a querer procrastinar más que antes. Aunque el origen de esta tendencia podría estar en el cerebro, existen técnicas para superarla. Según estudios, el 20 % de los adultos se reconocen como procrastinadores crónicos, un porcentaje que aumenta hasta el 50 % en los estudiantes. A tal punto que se alude al llamado “síndrome del estudiante”: aquella tendencia de hacer las tareas lo más encima posible del plazo de entrega, después de desperdiciar gran parte del plazo asignado, y llegar corriendo a la fecha límite, sometido a
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altos niveles de estrés. Es una tentación en la cual la mayoría de las personas caen en algún momento. Se puede decir que todos procrastinamos, pero no todos somos procrastinadores. Estos últimos posponen sus obligaciones de manera recurrente. Si bien no es un trastorno, los niveles elevados de procrastinación se asocian con problemas más importantes, como un aumento en el estrés y la ansiedad, bajo rendimiento escolar y laboral, y el empeoramiento de algunas enfermedades. Las causas no hay que buscarlas tanto en la flojera o en la mala gestión del tiempo. Al contrario, radican en problemas para regular nuestras emociones. La procrastinación tiene mucho que ver con la reparación del estado de ánimo en el corto plazo. Por ello, se trata de un proceso irracional, dado que la prioridad de sentirse bien en el momento presente se impone por sobre
las consecuencias negativas que, la propia persona sabe, deberá asumir en el futuro. Las personas tiendrían mayores dificultades para eludir las emociones y distracciones, y debido a eso posponen su actividad. Lo cual confirma la idea de que no se trata de desgano, ni mala gestión del tiempo; la clave de la procrastinación se halla en el control de la emociones. Consejos para vencer a la procrastinación: La Universidad de Harvard, publicó una lista de seis claves para sentir “más grandes y más reales” los beneficios de pasar a la acción, sin que nos cueste tanto. 1. Visualizar lo bueno que será haberlo hecho. Es decir, imaginar con máxima nitidez posible la satisfacción y tranquilidad que sentiremos cuando la tarea esté terminada. Esto nace de un experimento donde alguien que ve una foto
tinas en tu vida?
de sí mismo, modificada digitalmente, para que parezca tener la edad que tendrá al momento de jubilarse, siente más deseo de ahorrar para el futuro, que alguien que no ha visto una foto así. 2. Cuéntale a los demás lo que vas a hacer. Cuando le dices a otra persona que vas a hacer algo, creas un compromiso contigo, que te motiva a cumplir con la tarea prometida. Esto, ya que no quieres quedar mal ante los demás. De hecho, a veces pasa lo contrario: no le decimos a nadie lo que vamos a hacer, por miedo a lo que, si finalmente no lo hacemos, pensarán sobre nosotros. 3. Evalúa los costos de no hacer. Con frecuencia valoramos los elementos a favor y en contra de hacer algo, pero es poco frecuente hacer lo mismo para analizar las consecuencias de no hacerlo. Pensar en los posibles efec-
tos negativos de dejar para mañana lo que se puede hacer hoy resulta, en ocasiones, ser la mejor motivación para hacerlo. 4. Identificar el primer paso. Confucio dijo: “Un viaje de mil millas comienza con un primer paso”. Entonces, descubre cuál es ese primer paso. Una vez que lo sepas, será más fácil pensar en el segundo, y después en el tercero. Frente a un objetivo mediano o grande, piensa en metas pequeñas y te será más fácil avanzar. 5. Date pequeños premios por cada avance. Si vives cada meta alcanzada como un logro, y te permites una pequeña recompensa por él, el avance será más placentero y sentirás menos tentación de posponerlo. 6. Identifica y elimina tu bloqueo oculto. Si, a pesar de los consejos anteriores, sigue
Una última técnica: El truco de “Solo unos minutos”. La psicóloga rusa Bliuma Zeigarnik descubrió otra forma de combatir la procrastinación. Se conoce como el efecto Zeiggarnik. El cerebro tiene la tendencia a recordar, las tareas que no han sido terminadas mucho mejor que las ya fueron hechas. Esto le permite a los garzones, por ejemplo, recordar una larga lista de pedidos pendientes; sin embargo, olvidan rápidamente los ya servidos, y también la clave del cliffhanger, usado en la literatura, el cine y las series para generar intriga en el cierre de un capítulo y generar en el lector o espectador el deseo de saber cómo sigue la historia.
Fotografía: Rodion Kutsaev
existiendo algo que impide la acción, indaga dentro de ti, hasta identificar y poder gestionar lo que te detiene.
¿Cómo podemos aplicar en nosotros el truco de “solo unos minutos”?: Comienza una tarea que debes realizar, como si la fueras a hacer sólo durante unos cinco minutos. Eso bastará, en teoría, para que tu cerebro sea presa del efecto Zeigarnik y de ese modo, sentirá ansiedad por terminar el trabajo comenzado. Es decir, tu cerebro no te permitirá procrastinar. No es un método infalible, por supuesto, pero vale la pena intentarlo. Si has llegado leyendo hasta aquí, te felicito, no has procrastinado la lectura. 27