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Cultura Edición N°021 · páginas 10, 11, 12, 13, 14, 15 Público

OBRA GRÁFICA de ELSA OORT

Página 10 de la Edición N°021 — Foto: archivo Curacavíve

en 1954 cuando llegamos a Santiago la cosa fue muy distinta, el colegio ya no era un patio empedrado rodeado de corredores, naranjos y aroma a azahares. En Santiago entre a estudiar al Liceo Numero nue-

ve que funcionaba en un edificio de dos pisos con un patio central, una construcción moderna situada a pocas cuadras de la Plaza Egaña, entonces para concurrir a estudiar debía ir en troley desde mi casa cercana a la Plaza Ñuñoa,

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posteriormente nos cambiamos de casa y eso me permitió ir caminando al colegio. De esa época recuerdo las idas a ver películas al cine Dante y las interminables jornadas de patinaje en un espacio habilitado para ello en la mis-

me case con el que aún es mi esposo , fruto de ello son mis dos hijos Hombre y mujer mas dos nietos adorados.

ma plaza. Mi adolescencia es un recuerdo mas borroso y a veces no deseado porque me costó aceptar los cambios y alteraciones de mi cuerpo y me replegué en mi por largo tiempo, leyendo y dibujando asistiendo de vez en cuando a fiestas ya que en esa época los permisos para salir eran raros y acotados , a mis 21 años me enamore por primera vez y al poco tiempo

¿Dónde vivías entonces y quiénes conformaban tu familia? En mi niñez viví en casa de mi abuela, con mis padres y mis otros tres hermanitos: dos mujeres y un hombre, también había gente que nos cuidaba, gente que cocinaba, espacios tan amplios que me permitían ir en triciclo desde el primer patio de la casa hasta el segundo donde estaba la cocina, la leñera. Los corredores adornados con ristras de cebollas, uva , zarandas, lavadero , gallinero y árboles frutales, todo un universo campesino a una cuadra de la intendencia de San Fernando. Luego fue el cambio a Santiago a una casa cercana a la Plaza Ñuñoa y luego de un año o dos a una casa a una cuadra de lo que ahora es el Metro Principe de Gales, los espacios

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se redujeron y también las personas con las que convivía diariamente, ya fue vida de ciudad. ¿ Por qué circunstancias llegas a vivir a CuracavÍ? Mi relación con Curacaví se debió a que un hijo mío se vino a vivir a este localidad en La Aurora, como él vivía solo con su hijo, me solicitó apoyo para la crianza de mi nieto y así se fue gestando mi relación con el lugar. Me encantó la zona por su cercanía a Santiago, por su paisaje agreste, sus campos y las personas que conocí, al final y desde que empecé a venir a la zona he desarrollado un vínculo permanente con el valle sus paisajes y su gente. ¿Cómo comienzas a interesarte por el arte? Desde pequeña me gustó hacer figuras ocupando distintos materiales como ramas, piedras, hojas barro. Realizaba estas intervenciones efímeras creando pequeños paisajes que luego de un tiempo desarmaba para construir algo nuevo. Solía tener un cuaderno de apuntes donde me gustaba dibujar y escribir cosas imaginarias y momentos vividos, con papeles de colores y hojas de revistas creaba figurines para vestir muñecas de papel, otra cosa que me encantaba era realizar arreglos florales con ramas, flores secas y/o con flores frescas del jardín. ¿En qué momento y cómo

surge tu interés por pintar? Como ya lo dije anteriormente siempre dibujé y pinté, pero esto tomó un camino mas formal cuando ingresé a la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile en Valparaíso, allí descubrí que las clases que más me gustaban eran las que tenían relación con el dibujo y la creación pictórica, luego

me cambié a estudiar Diseño Industrial y depués de egresar, años más tarde, comencé a estudiar Diseño Teatral por lo que pude tomar algunas clases en la Escuela de Bellas Artes de La Universidad de Chile en Las Encinas, y sumado a esto a través del tiempo seguí con clases de paisajismo, diplomados en gráfica y una serie de otras

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disciplinas con el arte.

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¿Cuál es tu fuente de inspiración? Una de mis mayores fuentes de inspiración y cercanía con el tipo de trabajo que hago es la metodología de la Escuela de Diseño de la Bauhaus, escuela que estuvo localizada en Ulm Alemania, esto debi-

miración por la corriente pictórica del expresionismo Alemán. También reconozco influencias literarias y encuentros sorpresivos con objetos y temas que me interesan destacar en mi pintura y en todos los otros medios que utilizo para expresar mi arte. ¿Haz tenido la oportunidad de exponer tu trabajo? He expuesto en múltiples ocasiones y en diferentes lugares ya sea en forma individual, como en forma colectiva, esto a partir más o menos de la década de los ochenta. Puedo mencionar algunos de esos espacios como por ejemplo: “ El Instituto Norteamericano de Cultura”, “El Consejo Britanico”, “El Sheraton de Nueva York”, “El Museo de Arte Contemporáneo“ y en diferentes Casas de la Cultura tales como la de Reñaca, de Quinta Normal, de Las Condes, grupo de artistas de Curacaví , “Casa de la Cultura Nemesio Antúnez de La Reina“ y actualmente en espacios Virtuales patrocinados por la Apech. do a que en la Universidad tuve la suerte de tener una profesora que era egresada de esa escuela. Sus enseñanzas de las diversas técnicas que nos impartió en la escuela de Diseño tales como la acuarela, la témpera, tinta china, collages etc., me abrieron los ojos a una realidad más amplia, además de esa influencia destacó mi ad-

¿A qué artistas admiras y por qué? Mi admiración por exponentes de las bellas artes: Primero debo destacar las pinturas rupestres. Hubo un período en que mi pintura tuvo relación con el colorido, las técnicas y la iconografía de ese tipo de manifestación pictórica que me seduce por su iconografía y su contenido mágico.

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Gustav Klee, por el dominio de su técnica en la acuarela, el guache, la témpera y su temática basada en el inconsciente. Edward Munch, por su obra autobiográfica, su colorido contrastante, su temática y sus expresivas figuras construidas casi sin vacilar, con solo un movimiento de pincel. Andrew Wyeth, pintor nacido en Estados Unidos en el siglo 19, por su trabajo con témpera, su temática intíma y luminosa y la maestría de su dibujo. Otto Dix, pintor Alemán por su compromiso social y político, por su maestría en el dibujo y en la gráfica y por los descarnados retratos de sus contemporáneos. Undertwasser, pintor austríaco medioambientalista, visionario, colorido, multifacético creador anticipado de utopías que ahora son realidad un pintor escultor y arquitecto íntegro. Y muchas otras influencias del ámbito de la música, la poesía, los viajes etc. ¿Qué aconsejarías a un joven o jovencita que quisiera explorar en este hermoso arte de la pintura? Puede sonar demasiado práctico o poco bohemio, pero según mi experiencia y años, creo que si alguien actualmente se va a dedicar al arte es bueno tener desde ya claro que sin sustento económico y la ayuda de un buen mecenas familiar o externo que lo apoye para que pueda trabajar y desarrollarse en el comienzo de su carrera,

esto se le hará muy difícil y complicado sobre todo para sobrevivir. Los recursos económicos son vitales para mantenerse en los largos períodos donde no hay de dónde sacar el dinero o simplemente tendrá que afrontar su destino con el coraje que da la juventud. ¿Cuál es tu reflexión res-

pecto de la pandemia que nos afecta? La pandemía me arrinconó en el espacio hogareño y esta situación ha sido el mejor regalo y castigo que he recibido en mi vida, retorné al útero de la creación múltiple y lo he tomado con gran entusiasmo, humildad y

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constancia. Volví a ocupar técnicas que había abandonado, aprendía hacer mi pan, aprendí a hacer mi huerta, la que llamo “Huerta Barroca”, porque los bancales los hice con los restos ondulados de la poda de mis árboles y arbustos, especialmente uno llamado Lantana que tiene la manía de crecer enroscándose sobre sí misma, como en una especie de contemplación narcisista. Tuve que sacar fuerzas de flaqueza para retornar a manejar completamente sola mi espacio vital, que es bastante grande para mis actuales fuerzas y aún así, seguir creando al mismo tiempo. He elaborado nuevas piezas de cerámica, comencé a bordar y a escribir haciendo collages con letras creadas con trozos de género, he reciclado bordando mis ropas con una técnica japonesa que encubre las marcas y roturas del tiempo, transformándolas y destacándolas. He hecho pinturas para exposiciones virtuales, he dibujado figura humana sobre revistas, sobre libros, y he continuado mi práctica Yoga tres veces por semana vía Zoom. ¿Por qué ha sido también un castigo? Porque me separó de un día para otro de mis seres queridos durante un período de ocho meses y aún más, ya que mi hija y su vástago se fueron del país y pasará mucho tiempo más para que yo vuelva a verlos , el Covid nos tiene en este compás de espera e incertidumbre

sin respuestas. Mis manos exigidas se resintieron de tanto trabajar en TODO y ahora me duelen y las siento latir e hincharse como si tuvieran vida propia y, por que además, me he visto cara a cara enfrentada a mi sombra. Pero al final, todo está y estará bien, la naturaleza es más poderosa que cualquier destrucción que le infrinjamos ella sabe como regenerarse y nos ha hablado con la contundencia y la fuerza de su poder, y si no lo entendemos, cada vez puede ser más fuerte su llamada de atención, así es que a plantar, a crear y a consumir menos, el crecimiento de las economías mundiales es a costa de una destrucción

de procesos naturales que tardan siglos en completarse, así es que debemos aprender de su templanza y de su escala de tiempo pues ella siempre es la que vence. ¿Tus palabras finales? Curacaví , “Chicha de Curacaví” así aprendí la palabra “Curacaví”, incluida en la letra de una canción, luego fueron las paradas a comprar pasteles en nuestros viajes hacia la costa y la precaución que debíamos tener al pasar por la recta cuando bajábamos al valle por la cuesta de Lo Prado, porque nos podían pasar un parte. Curacaví para mi ahora es mucho más que esos recuerdos, Curacaví es el tiempo de

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dulce y agraz en que pude cuidar de mi nieto mayor durante su estadía en La Aurora, Curacaví es tiempo de exposiciones en La Casona, en la Sala de La Aurora y en la Plaza del pueblo. También fue tiempo de aprender a organizar las recepciones para algunas de las inauguraciones, fue además conocer a otros artistas que viven en los alrededores del valle y guardar ese contacto para tiempos mejores, tiempos que nos harán renacer de nuevo como las flores que poblaron las laderas de los cerros en esta primavera 2020, recién pasada .

Curacavíve

Publicado originalmente en la Edición N°021 · páginas 10–15 del ejemplar impreso.
Con el apoyo de