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Comunidad Edición N°047 · páginas 9 Público

ESCUELA CUYUNCAVI PROYECTA SU HUERTO COMO UN APORTE SOCIAL

Página 9 de la Edición N°047 — Foto: archivo Curacavíve

ESCUELA CUYUNCAVi PROYECTA SU HUERTO

COMO UN APORTE SOCiAL De taller escolar a sostén comunitario

Lo que comenzó como un taller escolar enfocado en el cuidado del medio ambiente, hoy se perfila como un proyecto con potencial social.

La Escuela Cuyuncaví busca transformar su huerto educativo en un espacio comunitario capaz de abastecer con alimentos frescos a las familias de la comunidad. La iniciativa surgió desde una necesidad compartida: reconectarse con el entorno natural, comprender sus ciclos y promover el respeto por la naturaleza desde la infancia. Bajo ese espíritu, esta escuela municipal, ubicada en el corazón de la población Carol Urzúa, implementó el taller semanal “Cuidado del Medio Ambiente”, que involucra a todos los niveles, desde NT1 hasta Octavo Básico; sin embargo, este impulso ha llegado más lejos. Liderados por la profesora Lorena del Pino, la asistente Yasna Gallardo, la huertera Marcela Solís y con el apoyo de la directora Viviana Cañete, los estudiantes de tercer año básico han tomado un rol activo en el desarrollo del huerto, desde limpiar malezas hasta sembrar almácigos y observar los ciclos de crecimiento.

En la Escuela Cuyuncaví, el huerto escolar busca transformarse en una iniciativa con visión comunitaria que aporte bienestar, conciencia ecológica y apoyo a las familias.

La comunidad educativa, una de las más vulnerables de la comuna, ya proyecta nuevos pasos: en el corto plazo, esperan cocinar con los productos cosechados; a largo plazo, sueñan con ampliar el espacio para integrar a apoderados y funcionarios para consolidar un huerto comunitario que no solo eduque, sino que también entregue apoyo concreto a las familias.

“Hemos integrado el huerto en asignaturas como lenguaje, ciencias, matemáticas, historia y orientación, fortaleciendo un enfoque pedagógico interdisciplinario. Los niños no solo aprenden sobre semillas o estaciones del año, sino que desarrollan habilidades como la responsabilidad, la paciencia, el trabajo en equipo y la autoestima”, asegura la profesora Lorena del Pino.

Esta visión convertiría al huerto escolar en una red de apoyo social. “La evolución del huerto hacia un espacio comunitario no solo fortalecería el sentido de pertenencia y cooperación entre estudiantes, docentes y familias, sino que consolidaría el rol de la escuela como un actor activo en el bienestar de la comunidad”, señala Marcela Solís, huertera que apoya la iniciativa desde sus inicios. “Por ahora es un sueño, pero están creciendo fuertes raíces” puntualiza Lorena del Pino.

Proyectos para comunidades @fundacionagriculturanomade

Publicado originalmente en la Edición N°047 · páginas 9 del ejemplar impreso.
Con el apoyo de