El trabajo silencioso de una corporación que dirige Jimena Valladares junto a su equipo
Página 4 de la Edición N°051 — Foto: archivo Curacavíve
Autismo e inclusión
El trabajo silencioso de una corporación que dirige Jimena Valladares junto a su equipo
l trastorno del espectro autista es una realidad que cada vez más familias enfrentan. En esta conversación, Jimena Valladares —madre e integrante de la corporación que apoya a niños y jóvenes con esta condición— comparte su experiencia, reflexiona sobre la importancia de aceptar el diagnóstico y explica el trabajo comunitario que realizan para promover la inclusión, el acceso a terapias y el acompañamiento a las familias.
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imena ha sido de Curacaví de toda la vida. Vivió muchos años en el sector de Antequiles se trasladó cuando se formó la población. Fue un proyecto que se levantó en conjunto con el arzobispado para que varias familias pudieran tener su sitio. Desde entonces ha vivido aquí. ¿Cómo nace la idea de crear la corporación? Esto comenzó a fines del año 2023. En diciembre se creó un grupo de WhatsApp llamado “TEA Curacaví”, que fue formado por una mamá que hoy también es parte de nuestra corporación, Karina Martínez. Al principio era un grupo pequeño de mamás que buscaban compartir expe-
riencias y apoyarse. Con el tiempo se fueron sumando más familias y nos dimos cuenta de que muchas éramos de Curacaví, aunque no nos conocíamos entre nosotras. Después de eso hicimos una primera reunión presencial. Una de las mamás, que es dueña de un jardín infantil, ofreció el espacio para que pudiéramos juntarnos. Nos sentamos en círculo y empezamos a conversar, a compartir ideas y experiencias. Fue una reunión muy bonita, porque todas teníamos realidades parecidas. ¿Y cuándo se concreta el primer encuentro en concreto? El primer gran encuentro fue un paseo
familiar que se realizó el 29 de febrero de 2024. Nos reunimos varias familias en la piscina de una vecina de Curacaví, Cecilia Miranda, quien nos facilitó el lugar. Ese día fue muy importante, porque además de compartir como familias, comenzamos a hablar seriamente sobre la posibilidad de organizarnos de manera formal. Yo llevé un libro de socios y empezamos a anotar a las personas interesadas. También conversamos con profesionales y con abogados que nos orientaron sobre cómo podíamos constituir una corporación legalmente. Ahí surgió la idea de que, si queríamos desarrollar proyectos más grandes, necesitábamos organizarnos de manera formal.