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Comunidad Edición N°052 · páginas 20 Público

BUEN VIVIR - Meditación y comprensión emocional

Página 20 de la Edición N°052 — Foto: archivo Curacavíve

BUEN VIVIR Por LARY RAHIMAVA

Por PAZ VERÓNICA OSSES

Meditación

Entender no significa sanar. ¿Por qué lo sabes todo, pero nada cambia?

Otra forma de conocernos

oy vamos a hablar un poco sobre Meditación, y digo un poco, ya que el universo de la meditación es vasto. Qué es la meditación? ¿Por qué se ha puesto tan de moda? ¿Todos pueden meditar? ¿Para qué meditar? En una primera aproximación a lo que es meditar, podríamos decir que es estar en plena consciencia. En un sentido amplio, cualquier cosa que hagas estando consciente de ella, será meditación. Como por ejemplo, observar la naturaleza, estar en plena consciencia de nuestra respiración, caminar en forma consciente. Ya desde los Vedas, meditación proviene del sánscrito: *Samatha: aquietar la mente. *Vipassana: ver las cosas como realmente son. En nuestra cultura occidental racionalista, René Descartes establece: “Pienso, luego existo”. Dando a entender con esto, que sólo existo en la medida que pienso, limitando nuestra existencia sólo al ámbito del pensamiento (cuerpo mental) y olvidando que también somos seres sintientes (cuerpo emocional) seres que ejercemos acciones, que intuimos, percibimos... Nos hemos habituado a tener una mente en constante actividad mental, miles de pensamientos diarios que nos generan un desgaste energético y que en vez de ser nosotros quienes encaucemos nuestros pensamientos, los hemos dejado desbordarse e inundar nuestra mente generando un estado de estrés y agotamiento que en ocasiones ni siquiera nos permite tener un sueño reparador. Pero por qué a veces nos cuesta tanto meditar? Porque tenemos una resistencia al silencio, a esa conexión interna. Nos hemos habituado a estar pensando

constantemente y este estado se ha convertido en nuestra zona de confort. Entonces, pasar, ingresar a un estado de silencio nos cuesta. Pero todo es cuestión de hábitos y práctica constante. En la medida que nos permitimos entrar en el silencio, con humildad, sin expectativas, comenzamos a conocer otra realidad que nos pone en contacto con nuestra verdadera esencia. •Nosotros creemos que la única manera de conocer es pensar, y a veces precisamente, pensar nos evita conocer. •Es a través de este estado de silencio donde mejor aprendemos a conocernos, a reconocer nuestra verdadera esencia. La meditación nos entrega múltiples beneficios, ampliamente constatados por la neurociencia. Entre ellos: *Calmar nuestra mente. *Reducción del estrés. *Reducción de la ansiedad. *Mejora la atención y concentración. *Mejora el funcionamiento cognitivo. *Capacidad de estar plenamente en el momento presente sin que la mente divague. *Nos permite ser más ecuánimes. *Mejoramos nuestra capacidad de autopercibirnos emocionalmente. *Mejora nuestra capacidad creativa. *Nuestra mente adquiere mayor lucidez. *Una profunda conexión con nuestro Ser. Y muchas otras...

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Sí te interesa aprender a meditar, puedes escribirme y acompañarnos a nuestros encuentros de meditación y cuencos tibetanos todos los meses. Nuestro bienestar general se construye a través de pequeños hábitos diarios. Nos vemos en un próximo texto.

n la cultura contemporánea del desarrollo personal, entender se ha vuelto casi sinónimo de sanar. Leemos, analizamos, asistimos a cursos, acumulamos conceptos. Sin embargo, la experiencia cotidiana revela una paradoja incómoda: sabemos mucho sobre nosotros mismos, pero nuestras vidas siguen repitiendo los mismos patrones. ¿Por qué? Una de las claves está en el origen de esos patrones. Muchas de nuestras reacciones actuales nacen en la infancia, en ese territorio invisible donde se forman los primeros vínculos y percepciones del mundo. Allí, en la relación con nuestros padres, se construyen estructuras emocionales profundas que más tarde se proyectan en el trabajo, en el dinero y en las relaciones. Un conflicto no resuelto con el padre puede manifestarse en tensiones con la autoridad o dificultades con las normas. Una herida con la madre puede reflejarse en la incapacidad de crear, nutrir o sostener proyectos y vínculos. Pero el verdadero problema no es la falta de información. Es creer que la comprensión intelectual es suficiente. No lo es. La memoria emocional no reside en la mente racional, sino en el cuerpo. Vive en reacciones automáticas, en impulsos que surgen antes de que podamos explicarlos. Por eso, aunque una persona “sepa” cuál es su dificultad, vuelve una y otra vez al mismo lugar. Sanar implica algo más profundo: liberar la reacción, no

solo entenderla. Es un proceso que involucra al cuerpo, a la emoción y a la experiencia consciente. Requiere aprender a escuchar el lenguaje del subconsciente, donde habitan los programas heredados de la familia, la sociedad y el

entorno. Quizá la verdadera transformación comienza cuando dejamos de acumular respuestas y empezamos a sentir las preguntas. Porque comprender no es lo mismo que transformar. Y solo cuando el cuerpo deja de reaccionar desde la herida, la vida deja de ser una lucha constante y se convierte, por fin, en un espacio de creación. Todo esto se puede lograr a través de sesiones de coaching transformativo, considerando la fecha de nacimiento de cada persona, donde se encuentran las claves para comprender el porqué y el para qué de nuestras experiencias, y así construir una vida plena.

@lary.coach

Publicado originalmente en la Edición N°052 · páginas 20 del ejemplar impreso.
Con el apoyo de