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Opinión Edición N°054 · páginas 3 Público

Sentidos de Educación

Página 3 de la Edición N°054 — Foto: archivo Curacavíve

“Los seres humanos necesitamos sentirnos dueños de nuestras vidas; sentirnos competentes y sentir que pertenecemos a un tejido, a algo mayor que nosotros mismos y que somos capaces de cuidar y ser cuidados, vincularnos” Por: Yoliet Lombida Prieto Agosto 2026.

Sentidos de Educación D el control al cuidado: Transformar la cultura escolar para sostener la vida. La educación chilena vive hoy una tensión profunda entre sus estructuras heredadas - altamente estandarizadas, competitivas y centradas en el rendimiento - y las necesidades reales de bienestar y salud mental de niños, niñas y jóvenes. Esta tensión no es solo pedagógica, es cultural. El bienestar no es un estado individual aislado, sino una forma de convivencia que permite el óptimo desarro-

llo humano. Sin embargo, gran parte del sistema escolar chileno sigue operando desde lógicas que generan estrés tóxico, presión constante y escasa participación significativa, afectando directamente la salud mental de estudiantes y docentes. Los seres humanos necesitamos sentirnos dueños de nuestras vidas; sentirnos competentes y sentir que pertenecemos a un tejido, a algo mayor que nosotros mismos y que somos capaces de cuidar y ser cuidados, vincularnos. Cuando estas necesidades se ven sistemáti-

camente frustradas, emergen la ansiedad, la desmotivación, el retraimiento, la agresividad o la apatía. Éstos son síntomas que muchas veces son tratados como causas o usados como conceptos para etiquetar a las nuevas generaciones. Hoy sabemos que los aprendizajes se construyen satisfactoriamente en contextos de seguridad emocional, curiosidad y relaciones significativas. Sin embargo, el sistema educativo continúa priorizando la obediencia, la homogeneización y la medición cuantitativa permanente, debilitando las condiciones que sostienen la salud mental. Pero esto no es un problema que afecta sólo a niños y jóvenes. El sistema educativo mantiene a los docentes en condiciones de sobrecarga laboral, alta presión administrativa y escaso acompañamiento, dificultando que puedan sostener vínculos nutritivos con sus estudiantes. La salud mental escolar, por lo tanto, no es solo un problema

de los niños, es un fenómeno sistémico que involucra a toda la comunidad educativa. Frente a este panorama, han surgido y siguen emergiendo nuevas propuestas que buscan transformar la cultura escolar desde la raíz: autonomía con límites claros, libertad responsable, participación real, ambientes preparados para potenciar los aprendizajes, contacto con la naturaleza y el territorio, bienestar cultural, vínculos seguros, aprendizaje colaborativo, desarrollo comunitario y coherencia entre familia y escuela. Estas propuestas no son utopías; son respuestas concretas a una crisis que ya no puede ignorarse. La educación chilena necesita transitar desde la lógica del control hacia la lógica del cuidado, desde la estandarización hacia la diversidad, desde la competencia hacia la colaboración. Solo así podremos construir escuelas que no solo “enseñen” contenidos, sino que cuiden la vida.

Publicado originalmente en la Edición N°054 · páginas 3 del ejemplar impreso.
Con el apoyo de