Los pasos de Margot Loyola por Curacaví, en su centenario
Página 10 de la Edición N°012 — Foto: archivo Curacavíve
Margot Loyola LOS PASOS DE
POR CURACAVÍ, EN SU CENTENARIO
Por Gerardo Romero Cerón.
Mujer enorme, A intensa, entrañable...
quel día del año 2008 sería inolvidable para nosotros, una llamada telefónica nos avisa
que visitaría la comuna nada menos que Margot Loyola y su esposo Osvaldo Cádiz. Junto a Marianela tuvimos la ocasión de recibirla y ser sus anfitriones para brindarle los mejores momentos que pudieran hacerla sentir agradada y lo más complacida posible. Sería un honor. Decidimos esperarla en el frontis municipal y vestidos de huaso. ...
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“...acudimos a la casa de la Sra. Amelia Mendoza quien gentilmente nos abrió su casa para que ella, en persona, recorriera sus pasillos y nos relatara donde, junto a su madre y su hermana Estela, pasaban los días y sus noches de adolescencia” Marianela Durán, Gerardo Romero, Margot Loyola y Osvaldo Cádiz Como a las 11 de la mañana arribó el
Locuaz y de ágil memoria, durante su
do, acudimos a varios amigos a quienes
auto que la conducía sentada adelan-
estadía nos dejó muy en claro que: “Cu-
solicitamos grabar y fotografiar cada ins-
te. Aunque con algunas dificultades
racaví fue mi cuna artística, donde me
tante pues sabíamos que cada momen-
para desplazarse por sí sola, esto no
inicié junto a mi hermana Estela”.
to sería único y no queríamos perder esa
fue impedimento para bajarse y cami-
En nuestro programa radial (Curacaví
oportunidad que el destino nos ponía
nar por el sector relatándonos diversas
el dulce sabor de la tierra), en varias
por delante como un gran regalo.
vivencias de su juventud en Curacaví.
ocasiones habíamos resaltado su figura
En una de esas ocasiones fue que qui-
y difundida sus canciones. Sin embargo,
simos rememorar con ella sus recuerdos
jamás pensamos que algún día la cono-
de infancia en nuestra comuna y acudi-
ceríamos en persona. Y no una, varias
mos a la casa de la Sra. Amelia Mendo-
ocasiones más. Sabiendo la importancia
za quien gentilmente nos abrió su casa
de su figura en el ámbito del folklore y
para que ella, en persona, recorriera sus
de la investigación, quisimos atesorar
pasillos y nos relatara donde, junto a su
esos momentos y sin pensarlo demasia-
madre y su hermana Estela, pasaban los días y sus noches de adolescencia. Nos hablaba de los aromas y colores de aquella época, del estero Puangue donde se bañaba. De sus amistades
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