Los Hornitos de Curacaví
Página 19 de la Edición N°013 — Foto: archivo Curacavíve
Uno de los socios responsable de mantener las tradiciones culinarias de este conocido restaurant chileno, es Felipe Bañados de la Jara, quien nos atendió amablemente para contarnos parte importante de la historia de “Los Hornitos de Curacaví”
José Miguel de la Jara Parada, uno de los fundadores de Los Hornitos de Curacaví y abuelo de Felipe Bañados de la Jara
ace unos 50 años atrás, José Miguel de la Jara Parada, mi abuelo, vuelve después de 10 años de vivir en Lima a Chile con algo de dinero ahorrado. Mi tía Carmen Julia de la Jara, hermana de mi mamá, vivía aquí en Curacaví al lado del Agua de Piedra donde estaban los pollos, y mi tío Gregorio Munilla que trabajaba en ese lugar, a petición de mi abuelo, le ayuda a encontrar un terrenito cerca de ellos. Así entonces mi abuelo decide comprar esta parcela de 15 hectáreas, donde se encuentra actualmente hoy Los Hornitos de Curacaví. Deciden así construir su primera casa en este lugar, que todavía existe ubicada un poco más arriba, allí vivían con mi bisabuela. Al poco tiempo mi abuela Matilde Anguita Fuentes con mi bisabuela, deciden colocar un letrero a la orilla de la carretera para vender tortas de milhojas. Como entraba tanta gente a comprar, ellas deciden instalar dos hornitos de barro para vender empanadas. Justo en ese período llega mi tío José Miguel de la Jara Anguita desde Costa Rica y le propone a mi abuelo crear un pequeño negocio. Así empieza el restaurant a funcionar. Con el tiempo mi abuela con su mamá comenza-
ron a vender unos pastelitos rectangulares llamados Pinky, luego hicieron dulces chilenos y pastel de choclos. Toda mi familia trabajó para que este negocio se fuera desarrollando”. ¿Cómo nace el nombre de Los Hornitos de Curacaví? “Se creó la marca cuando se dieron cuenta que a la gente le gustaba comprar las empanadas recién salidas del horno, les pareció interesante bautizarla como Los Hornitos de Curacaví. La construcción del local que se realizó después, y que es hoy el restaurant, simulaba ser una ramada, con techo de totora y piso de tierra. Estas mismas paredes de tabla tapa, son originales como también el techo. Sobre la totora habían fonolas, pero con el tiempo fuimos reparando. Poco a poco el negocio fue creciendo, porque era la parada típica y obligada para almorzar. La mayoría de los artistas famosos que participan en el Festival de Viña pasan por acá, recuerdo a Julio Iglesias, el Puma Rodríguez, Don Francisco también ha venido muchas veces, Coco Legrand, Jamiroquai, Los Jaivas, Javiera Parra, en fin, muchísimos artistas e importantes personajes del mundo de la política. Recuerdo que los buses de marinos pasaban a comprar empanadas, también los turistas. Se creó la fábrica de dulces chilenos
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con más de 90 personas trabajando en la década de los ochenta y noventa. Fuimos pioneros con los dulces “Los Hornitos de Curacaví”, luego por razones comerciales los dulces se llamaron “Rescoldo”. Se trabajaba en tres turnos y se repartía a todo Chile. Los Hornitos fue el líder de la carretera en 1976, año en que se creó. Cuando comienza a funcionar la doble vía en la Ruta 68, quedamos un poco a la deriva. Recuerdo que cuando éramos niños, veníamos siempre de vacaciones, y bajábamos al restaurant, veíamos a la gente trabajando en los dulces, recuerdo los fondos de cobre llenos de manjar, recuerdo los hornos trabajando sin parar. Se industrializó un poco más cuando tuvimos relación con el retail. Mi abuelo era muy alegre y aglutinaba a la familia, era muy sociable, tuvo muchos amigos en la farándula y en la política, de hecho, fue candidato a Alcalde por Curacaví. También hizo una película en la década del 60, “Más Allá de Pilpilco” con el humorista Manolo González, producida por Don Francisco. Los cumpleaños se celebraban a lo grande, le gustaba pasarlo muy bien. Mi abuela Matilde era también muy alegre pero más tranquila, fueron exitosos en esa época”.
Felipe Bañados, Ricardo Hederra junto a Don Francisco y familia
Mauricio Petrinovic, Ricardo Hederra y Felipe Bañados, socios y propietarios de Los Hornitos de Curacaví, junto a Los Jaivas.
con productos que representan la diversidad como por ejemplo, cordero al palo patagónico, cocinamos la quinua, el salmón del sur, las reinetas, las cazuelas, pastel de choclo, etc. Tenemos pensado incorporar otras áreas de negocio, levantar nuevamente la fábrica de dulces con un sello propio y con visión de futuro de acuerdo a las tendencias que el consumidor ha adoptado hoy en día y en ese sentido, hemos tenido una visión muy clara con los socios que adquirimos este negocio, con Ricardo Hederra y Mauricio Petrinovic, que cumplen un papel importante dentro de nuestra sociedad de inversiones. Vamos creciendo muy bien, eso nos tiene muy contentos”.
Entrada principal de Los Hornitos de Curacaví ¿Qué opinión tienes de la marca “los Hornitos de Curacaví”? “La marca Los Hornitos de Curacaví es un activo muy importante, muchas personas de 30 a 60 años nos conoce muy bien. Nosotros, si bien es cierto, hemos respetado las tradiciones y la historia, teníamos que actualizarnos porque la competencia gastronómica es muy dura. En general los clientes nos prefieren porque mantenemos el sello típico de la ramada, piso de tierra bien tratada, la comida chilena, no solo de la zona central huasa, sino de norte a sur. Debíamos abrirnos a sabores de otras zonas del país para un segmento más amplio del mercado y no quedarnos solo con el ambiente huaso. Trabajamos la carta
Alberto Quintano junto a Felipe Bañados
¿Hubo algún período o época difícil para Los Hornitos? Muchos negocios pasan por momentos complicados durante su existencia. “Claro que si. Hubo un período difícil antes de que lo compráramos. El negocio venía a la baja hacía más de 10 años, ocurrió que afectó mucho la doble vía y no había iluminación en ese sector, no se veía la entrada a la caletera, sin embargo, hemos trabajado mucho con nuestros socios y el personal para ir recuperando paulatinamente el sitial que Los Hornitos se merece. Siento mucho respeto por lo que hicieron mi abuelo y mi tío, porque Los Hornitos de Curacaví es conocido en todo Chile gracias a ellos”.
Verónica de la Jara Anguita junto a Manuel García
¿Qué es lo que más te gusta del arte culinario? “Personalmente me encanta la cocina, manejo muy bien los conceptos, cocino mucho en mi casa, lo heredé de mi madre que hoy en día también trabaja con nosotros. En el área
alimentos, trabajé en la industria del salmón por muchos años, después fui gerente del área de alimentos para una empresa multinacional de certificación y análisis de alimentos. El primer emprendimiento lo tuve con mi socio Ricardo, un negocio de comida
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