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Patrimonio Edición N°015 · páginas 18, 19, 20, 21 Público

ustedes van a ser un chileno más

Página 18 de la Edición N°015 — Foto: archivo Curacavíve

José Joaquín Prieto “ustedes van a ser un chileno más”. Hay una carta muy hermosa de O´Higgins reconociendo a los araucanos como un estado independiente: “Araucanos, ya no os habla un presidente siervo del rey de España; os habla el jefe de un pueblo libre y soberano, que reconoce vuestra independencia, y está a punto a ratificar este reconocimiento por un acto público y solemne, firmando al mismo tiempo la gran Carta de nuestra alianza para presentarla al mundo como el muro inexpugnable de la libertad de nuestros Estados” ¿Qué gobernantes chilenos han sido responsables de las pérdidas de tierras mapuches? Es increíble que el pueblo mapuche sufrió más con los gobernantes chilenos que con los mismos conquistadores españoles: comenzó primero José Joaquín Prieto en 1841 que nos enfrentó en un combate en su primera época de administración. Para los gobiernos de la época, el territorio indígena estaba “dividiendo” el territorio chileno. Luego vinieron algunos historiadores que tergiversaron la historia como Diego Barros Arana, Miguel Luis Amunategui, Crescente Errázuriz y Benjamín Vicuña Mackenna quien se refirió al mapuche de esta manera; “no era sino un bruto indomable, enemigo de la civilización, porque solo adora los vicios en que vive sumergido, la ociosidad, la embriaguez, la mentira, la traición y todo ese conjunto de abominaciones constituyen su vida salvaje”. En tiempos de la colonia el mapuche no conocía el licor de alto grado, solo bebían el mudzay a base de quínoa y maíz, frutilla en su fermentación máxima, lo cual tiene

El Mercurio desarrolló una campaña de años de“satanización”del pueblo mapuche con la finalidad de legitimar el genocidio y la pérdida del territorio de unos 5 millones de hectáreas. menos alcohol que una cerveza. Pero también nos vimos muy perjudicados por El Mercurio que desarrolló una campaña de años de “satanización” del pueblo mapuche con la finalidad de legitimar el genocidio y del territorio de 5 millones de hectáreas. El 30 de enero de 1856 se planteaba en ese diario que el gobierno debía constituirse en el verdadero poseedor de Arauco, “la parte más bella de nuestro territorio, habitada por hordas salvajes”. El 5 de julio de 1858 se señalaba que “no se trata sólo de la ad-

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quisición de algún retazo insignificante de terreno (…) se trata de formar de las dos partes separadas de nuestra República un complejo ligado; se trata de abrir un manantial inagotable de nuevos recursos en agricultura y minería; nuevos caminos para el comercio en ríos navegables y de pasos fácilmente accesibles sobre las cordilleras de los Andes (…) en fin, se trata del triunfo de la civilización sobre la barbarie, de la humanidad sobre la bestialidad” (Pinto; p. 131). Ellos creían que esta zona se transformaría en una nueva California, con oro en el sub-

suelo y el cultivo del trigo para abastecer a toda la región del pacífico oriental y ahora se dice que esta es la zona más pobre de Chile… ¿Dónde quedó el dorado del oro? En 1859 la campaña de El Mercurio arreció. Se decía que los araucanos “no sólo se oponen a la civilización, por la fuerza de sus pasiones y costumbres materiales con que están brutalmente halagados, sino por sus ideas morales que tienen bastante malicia y cavilosidad para discernir” (José Bengoa; p. 178). El 24 de mayo se agregaba que “el araucano de hoy es tan limitado, astuto, feroz y cobarde al mismo tiempo, ingrato y vengativo, como su progenitor del tiempo de Ercilla; vive, come y bebe licor con exceso como antes; no han imitado ni inventado nada desde entonces, a excepción de la asimilación del caballo, que singularmente ha favorecido y desarrollado sus costumbres salvajes” (José Bengoa; p. 178); y que “todo lo ha gastado la naturaleza en desarrollar su cuerpo, mientras que su inteligencia ha quedado a la par de los animales de rapiña, cuyas cualidades posee en alto grado, no habiendo tenido jamás una emoción moral” (Pinto; p. 132). Por el contrario su sentimiento se demostraba al nacer un nuevo ser, las familias organizaban un encuentro como muestra de felicidad. Frente a un funeral al momento de levantar al difunto, tres mujeres mapuches mayores, expresaban su dolor a través del llanto cantado, al oírlas, emocionaba a toda la concurrencia porque es una verdadera obra lírica. Incluso al inicio del período fértil de una doncella (malén) se organizaba una fiesta de toda la tribu por entrar en la etapa de iniciación de esposa y mamá…¿Dónde está la falta de emotividad de esta etnia mapuche? Posteriormente, el 25 de junio de 1859 se afirmaba que “una asociación de bárbaros, tan bárbaros como los pampas o los araucanos, no es más que una horda de fieras que es urgente encadenar o destruir en el interés de la Humanidad y en bien de la civilización” (Pinto; p. 132); y el 1º de noviembre de 1860 que “ya es llegado el momento de emprender seriamente la campaña contra esa raza soberbia y sanguinaria, cuya sola presencia en esas campañas es una amenaza palpitante, una angustia para las riquezas de las ricas provin-

cias del sur” (Pinto; p. 122). Finalmente, el gobierno de Chile nos invadió, con armamentos de repetición traídos de Francia para concluir con la pacificación de Arauco y apropiarse del territorio (Wall-Mapu). Quemaron las rucas, robaron los animales y todo el sustento. Mi bisabuelo tuvo que arrancar y dejar todo abandonado. Es la historia que duele hasta el día de hoy, sin embargo, debo decir que la juventud está reaccionando también en las universidades. ¿Cómo fue su juventud Don Vicente? Pasé gran parte estudiando y en las vacaciones ayudando a mi padre en el campo. No hay nada mejor que relajarse en el campo. La primera tarea de enseñarnos a leer en la araucanía estuvo a cargo de los misioneros evangélicos y católicos. Desde Cautín hacia el sur se encargaron los capuchinos alemanes. También hubo italianos e ingleses. Esto fue muy positivo porque aprendimos a leer y eso nos abrió un mundo. Para la enseñanza de la historia, conocimiento familiar y de territorio, en el pueblo mapuche existieron los sabios ancianos que se dedicaban a relatar verbalmente estos hechos, especialmente en épocas de invierno, de noches largas y en torno a un fogón acogedor. Era admirable la mente lúcida de estos ancianos. Con respecto a las creencias, ellos nos impusieron su religión a la fuerza, tenían el apoyo del gobierno chileno, además que tenían el concepto de nosotros como seres ignorantes. Pensaban que creíamos en satanás (pillám: espíritu y alma)… muy absurdo. Que gran daño nos hicieron también en ese sentido. ¿Y al respecto, cuáles son las creencias de los mapuches? Hace unos 6 mil años que los mapuches viven en nuestro continente, para asentarse en las costas de América procedentes del Asia, cruzando el estrecho de Behring y ellos ya venían con conocimientos, en busca de mejores pastos, caza y pesca. Llegaron cruzando desde Paraguay y Argentina llegando al paraíso de la abundancia en torno a la cordillera de Nahuelbuta (Nahuel: Tigre diente de sable y Buta: Grande). Para el mapuche todo es dual en todo sentido, la Creación está hecha de a dos, masculino y femenino, derecha

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e izquierda, lluvia y sequía, verano e invierno, otoño y primavera, nacer y morir, nuestros ojos, hemisferio izquierdo y derecho. Nuestros dos Dioses observan y consiguen energía más allá del cosmos, son celestiales. Entonces, tenemos al Papá y a la Mamá que viven en la parte celestial con sus dos hijos: un niño (Hueché) y una niña (Malén). La Mamá se encarga de la parte femenina, de la fertilidad y la creación aquí en la tierra. El Papá se encarga de dar consejo, producir defensa a sus hijos que están aquí abajo. El Papá celestial se llama Füechá Kallfü Cha Chai (anciano Padre Celestial), la Mamá Kushé Kallfü significa (Mamá anciana Celestial). Este gran matrimonio, o dualidad, dirigen hacia abajo, piden desde el más allá la energía para que sus hijos terrenales convivan bien y respeten la naturaleza, lo que hoy en día no se hace. Adoraban a estos dos Padres celestiales. La doncella La Malén, encabezaba los guillatunes, una conexión con el mundo espiritual para pedir por el bienestar, por la unión de todas las comunidades y agradecer todo lo bueno recibido, ella tenía 12 o 13 años, era púber. Llevaba una estrella de 7 u 8 puntas y ella va adelante, se conserva en los bailes de La Tirana. Entonces aparece el católico religioso cristiano con un solo Dios, Jehová el que hizo todo, con una imagen masculina, castigador… para el Mapuche ese Dios era muy malo. En los Güillatúnes se implora al Pillám (espíritu y alma), todos los hombres llevan estas dos energías, los grandes héroes, sabios, (hombres o mujeres) los que dejaron buenos linajes al fallecer no se les separaban estas dos energías (y también se cree que en los animales, mamíferos, aves y otros evolucionados, poseen sentimientos para el dolor, el afecto, la protección). ¿Por qué van estos Pillám a las altas cumbres? Para encontrarse más cerca de sus Padres Celestiales (el Inca creía lo mismo). Los sacerdotes asociaron que en las alturas de los volcanes predomina el fuego y allí estaría el infierno, donde vive Satanás. … fue una manera equivocada para llegar a esa conclusión. No dejo de reconocer que hubo grandes hombres como cardenales, políticos, científicos y artistas entre otros, que defendieron y admiraron al pueblo mapuche y gracias a ellos no se cumplió la intención primera...

la del exterminio y también los grandes bosques que permitieron esconderse en ese período tan amargo de nuestra historia. ¿Qué opinión tiene usted de Jesucristo? Desde mi punto de vista, Jesucristo fue un hombre adelantado, muy sabio para la época, con altas virtudes y también con algunos posibles errores, pero fue un gran hombre de allí mi admiración y respeto por EL, ojalá algún día se aplique su doctrina enseñada con parábolas. Fue tan grande que generó una civilización conocida como el Cristianismo con más de dos mil años de presencia y además dejándonos un gran regalo que es su oración del Padre Nuestro. Como originario mapuche no es de mi agrado que sus seguidores lo muestren en imágenes crucificado y sufriente, me lo imagino un hombre alegre, cariñoso y muy buen amigo. Cada cierto tiempo y en cada época nace un ser extraordinario. El mapuche también tuvo a los Machi que sanaban ciertas enfermedades, el cálculo biliar, cálculo renal, la próstata entre otras enfermedades con medicina natural porque todo está aquí en la madre tierra (ÑUKE MAPU). ¿Retomando entonces desde su juventud, dónde estudió usted? Yo me eduqué por 4 años en el internado Misión Boroa y mis mejores recuerdos para mi profesora Sor Crescencia. Sin embargo, mi tío y padrino Domingo Curaqueo, profesor de la Universidad de Chile con mucha influencia alemana y muy estricto, sugirió que me cambiaran a Nueva Imperial para una mejor formación académica. Allí sufrí mucha discriminación, aunque yo estaba advertido, ya sabía a lo que me iba a enfrentar y soportar. Mi abuelita Chüpeicao (Gaviota Reluciente) nos decía “no les queda otra que aprender a leer y escribir, incorporarse y conocer al huinca, se van a burlar, van a pasar hambre, van a llorar y a sufrir…pero no importa, tienen que seguir adelante”. Al venirme a la Escuela Normal en Santiago, me encontré con una sociedad un tanto individualista, añoraba nuestra raíz, clima, convivencia, muy distinto a nuestras costumbres, esto fue muy fuerte. Antiguamente, los mapuches despla-

zados de sus tierras se vieron obligados abandonar su ex territorio y para sobrevivir viajar a las grandes ciudades para trabajar en panaderías, era lo más inmediato. Pocos mapuches habían quedado con su terruño, gracias a la iglesia que intercedió por nosotros, el gobierno cedió para devolvernos un poco de tierra. Una vez tranquilizado el proceso, el gobierno procedió a entregar tierras en forma de parcela con título de merced, en que cada jefe de familia recibía de 6 a 7 hectáreas. Y por cada miembro de su familia (esposa e hijos) entre 2 y 3 hectáreas, en cambio hubo un señor de nombre José Bunster que le conoció como el Rey del Trigo, que sirvió al Intendencia del ejército en la Guerra del Pacífico. Regresando el ejército a la frontera fue compensado hasta con 20 mil hectáreas, por lo tanto perjudicó al mapuche en la pérdida del territorio en más del 90%. Para los mapuches más rebeldes que se resistieron esas condiciones, el gobierno no les entregó nada y los abandonaron. Ellos tuvieron que salir a trabajar por ejemplo a la mina de carbón de Lota, el capataz decía “el mapuche es el mejor obrero que tenemos”. Cuando se instaló el ferrocarril desde Chillán a Puerto Montt había que poner los rieles del tren y también el ripiado, esa labor pesada y de precisión la hacían los obreros mapuches. En el pasado el español no se preocupaba de la alimentación del que trabajaba en la explotación minera, muchos mapuches esclavos se vieron en estas condiciones. Cuando se debilitaban por esa falta de alimentación eran trasladados a otros lugares, ejemplo, el caso del año 1580, familias de Curacaví a Pomaire y también a Melipilla y eran reemplazados por otros grupos de mayor fortaleza. ¿Cómo nace la idea de crear bandera de Curacaví? Hace algunos años hubo comentarios que Curacaví no tenía identidad y creo, personalmente, que aún no la tiene, vale preguntarse cuántas viñas productivas tenemos en Curacaví para la chicha, es contradictorio. Bueno, me fijé en una idea que tuvo el Presidente Don Sebastián Piñera en su primer mandato al construir el mástil más alto frente a la Moneda, donde actualmente se exhibe nuestro Tricolor. Esa fue mi inspiración y proposi-

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ción para Curacaví. Teníamos que aunar criterios con distintas personalidades de nuestro valle, invitando a un profesor de Historia, un representante de la Municipalidad, un artista plástico, un profesor de Matemáticas para las proporciones de la bandera y de alguien con una visión general de la comuna. Con Don Luis Gúmera siempre soñábamos con este proyecto integrando una comisión. Finalmente él terminó diseñando y presentando la actual bandera al alcalde. Con el tiempo me presentaron la bandera de Curacaví, sin embargo… y lo digo siempre que me preguntan, esa bandera lamentablemente a mí no me representa. Si hasta Bernardo O´Higgins tomó en cuenta la opinión de un mapuche para aplicar los colores sagrados en la creación de la actual bandera nacional, el blanco, el azul, el rojo y la estrella. La madre de Don Bernardo era indígena, su nombre era Quinturrayén (el español le puso Isabel). Don Ambrosio O´Higgins padre de Bernardo, que era gobernador, se hospedaba en ese tiempo en Chillán Viejo y al conocer a esta doncella indígena que logró conquistarla, tuvo que mantenerlo en secreto porque era mal visto. Aún así logró casarse en una ceremonia auténticamente mapuche, pero sin difundirlo (esta versión es lo que se divulgó entre nuestro pueblo mapuche). Como gobernador supo respetar al pueblo mapuche, incluso hizo un parlamento en Negrete donde reconoce totalmente el territorio mapuche, desde mi opinión fue unos de los grandes gobernadores que tuvo Chile.

Bueno, retomando el tema de nuestra bandera nacional... como O’Higgins conocía muy bien su pueblo, dio el siguiente significado a los colores: El azul: Representa el cielo desde donde nuestros Padres nos observan desde arriba. El blanco: Representa la luz de estos Padres que le permiten ver hacia abajo. El rojo: Representa

“...mi tío Domingo Curaqueo que llegó una noche a tomar mate, dijo: “los mapuches no saben de estas cosas…él tiene que ser profesor”.

el sufrimiento, la sangre derramada del mapuche. También el copihue. La estrella: Representa a Venus, sagrada para el mapuche que nos indica el descanso como también el inicio de cada mañana. Cabe destacar que el escudo de Curacaví lo diseñó el Alcalde Cornejo, lo encuentro bien bonito. ¿Cuándo decide usted ser profesor? Por la educación me interesé gracias a una monja profesora que nos trató con mucho cariño. En ese tiempo, el cura a cargo nuestro era castigador y ella nos consolaba. Cuando yo estaba en 4to año, en la Escuela Misión Boroa en Nueva Imperial (fundada en tiempos de Neculmán), me dijo la monja “usted tiene condiciones para ser sacerdote”. Cuando supo mi mamá le comentó a mi tío Domingo Curaqueo que llegó una noche a tomar mate, él dijo “los mapuches no saben de estas cosas…él tiene que ser profesor”. Y así no más fue, es una linda profesión. Entregué lo mejor que pude y pido disculpas si en algo me equivoqué. ¿Cómo llega usted a Curacaví para

“Esta bandera la pensé en relación al entorno de Curacaví, aclaro que no es la oficial. Al oscurecer observé que aparecía la luna nueva junto al gran cerro El Mauco. El azul representa el cielo y el amarillo a los rayos del sol. En la parte inferior, el estero Puangue que aparece y desaparece”.

hacer clases? Resulta que por un cambio de profesor en el área de manualidades me ofrecieron el puesto. Acepté y el director don Edmundo Oñate, director de esa escuela, estuvo feliz con mi venida. Vivía en Las Rosas, cuando me cambié. En ese período conocí a un gran empresario Don Julio Navia que era dueño del Hotel Curacaví, un hotel con mucho movimiento de turistas. Como tenía yo habilidades manuales le reparé todo el mobiliario en mal estado. Finalmente, él mismo me arrendó una casa hasta que se la compré, aquí mismo donde estamos ahora conversando. Aquí en Curacaví han habido grandes personas, cabe destacar que el que inicia el wetrepantu es Don Juan Carlos Avilés, él y su señora esposa son las personas que pusieron en valor al solsticio. Yo tuve alumnos muy buenos, había mucha disciplina, los apoderados nos entregaban toda su confianza por lo tanto había muy buen rendimiento. Hay alumnos que me dicen que yo les enseñé a pensar y eso es muy reconfortante. Hay alumnos que me visitan y me sa-

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ludan cordialmente, porque yo los escuchaba cuando eran niños, tenían mucha necesidad en esa época. Recuerdo que llegaban muy deprimidos a veces y yo trataba de sacarles siempre una pequeña sonrisa. ¿Qué sueños tiene por cumplir Don Vicente? En primer lugar, creo que Chile tiene aún heridas muy profundas, nos hace falta pedirnos perdón, sin necesidad de “garrotes”. En segundo lugar, teniendo los medios, los recursos y gente buena con distintas habilidades me gustaría que se creara una organización que asesore a las personas que necesitan de atención ante dificultades que apremian en todo sentido, con carácter de orientadores basados fundamentalmente en las doctrinas del Maestro Jesús. En tercer lugar, que se re-dignifique el cerro mal llamado Las Brujas, que no se convierta una parte más como lugar de sepulturas, porque es un regalo de la Creación.

Curacavíve

Publicado originalmente en la Edición N°015 · páginas 18–21 del ejemplar impreso.
Con el apoyo de