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Opinión Edición N°016 · páginas 17 Público

La Pandemia Covid-19 me mostró lo frágiles espiritual y físicamente que somos los seres humanos

Página 17 de la Edición N°016 — Foto: archivo Curacavíve

a Pandemia Covid-19 me mostró lo frágiles espiritual y físicamente que somos los seres humanos. Un virus invisible a simple vista y de la cual nadie está libre de contagio, cambió nuestra forma de vivir y de relacionarnos, separándonos aún más en la era de la información al instante a través de las herramientas digitales. Nos damos cuenta que un genuino y caluroso abrazo es más importante que cualquier “Me gusta” en las redes sociales. También refleja cuan importantes son nuestros adultos mayores, que nos forjaron en valores como la solidaridad y sencillez, tan escasos hoy en día, en que algunos les interesa más el tener que cultivar el ser. Somos el resultado de sus enseñanzas y sabiduría en un mundo dinámico que cambia cada día. El virus

me ha enseñado que hay que disfrutar los momentos de la vida sin mezquindad, contemplar más los amaneceres y atardeceres, despojarse de los zapatos y sentir los latidos de la tierra que nos invita a mirar la maravillosa naturaleza en toda su plenitud, tan asfixiada por la actividad humana y que ahora se toma un respiro gracias a nuestro encierro. Quiero que después que termine este virus que ha cobrado tantas vidas, el mundo no vuelva a ser lo que era y que nos convierta en

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personas más sencillas y solidarias, donde afloren los afectos, sin importar el tamaño de la cuenta corriente, ni colores políticos o religiosos, ya que al momento de partir de este plano físico será lo que menos importa, porque todos habitamos esta única y hermosa casa, la tierra.

Fabián

Guerrero Donoso

Publicado originalmente en la Edición N°016 · páginas 17 del ejemplar impreso.
Con el apoyo de