Siempre quise ser Pintor
Página 12 de la Edición N°055 — Foto: archivo Curacavíve
“siempre quise ser
Fotografía: Nibaldo Guerra
r o ” t in P N
ací en el hospital Barros Luco de San Miguel prácticamente en la sala de espera. Somos tres hermanos, yo soy el del medio. Tenía una hermana mayor que falleció no hace mucho. Tengo cuatro nombres Marco Aurelio Gonzalo Patricio, pero desde chico me dijeron Gonzalo, cuando voy a la municipalidad por algún trámite se sonríen. Mi padre, que se llamaba Marco Aurelio tuvo mucha influencia en mí, creo que él me veía como un niño muy inteligente; quizá también había algo de su propio orgullo puesto en eso. Recuerdo que me regaló un Meccano para armar y otras cosas por el estilo, y me decía: “No, tú tienes que ser ingeniero”. Finalmente lo fui, así que seguramente influyó. Además, me enseñó muchas cosas
Aunque la ingeniería marcó buena parte de su vida profesional, el dibujo y la pintura nunca dejaron de acompañarlo. Hoy, Gonzalo Melo vuelve a ese deseo de infancia con la certeza de que todavía queda mucho por pintar aquí, en Curacaví. básicas. Aprendí a leer muy temprano, nunca conocí el silabario porque ya leía El Mercurio. Cuando fui a dar el examen para entrar al colegio le dijeron a mi mamá que podrían ingresar a tercero básico, finalmente me matricularon
en segundo en el colegio Instituto Zambrano, éramos los “hermanos pobres” del colegio De La Salle. Tengo muy buenos recuerdos de esa época. Fue también cuando empezó a hacerse evidente mi relación con el dibujo, siempre tuve
esa facilidad, aunque para mí era algo normal y no lo veía como un talento especial. En quinto o sexto de preparatoria ya destacaba bastante y los profesores comenzaron a notarlo. Recuerdo que uno de ellos me dijo: “Mire, señor Melo, de ahora en adelante tiene un siete en dibujo. Yo no le voy a quitar su mérito, pero lo vi haciendo los dibujos de sus compañeros, así que queda absolutamente prohibido que se los haga. Y usted se transforma en mi ayudante”. Creo que ahí empezó a aparecer con más claridad esa veta. EL DIBUJO DESDE NIÑO ¿Participabas también en concursos? Sí, gané concursos en el colegio y dibujaba mucho. Siempre me resultó fácil y todavía no me cuesta. Entonces no eras el típico alum-
CURACAVÍVE - REVISTA CULTURAL DE COLECCIÓN - SEPTIEMBRE 2026 / 13
Título: Puerto Amarillo / Técnica: Óleo sobre tela en bastidor Tamaño: 70x70cm / Año: 2026
con ellos. Posteriormente cree mi propia empresa, se llamó AIE Ingeniería, después ADES y finalmente, INNOVARED. Incluso tuve una disputa por el nombre con una empresa argentina. Me obsesioné con el tema y preparé personalmente toda la defensa: estudié la palabra, su uso, la pronunciación y los argumentos. En una reunión me dijeron: “Me parece muy bien que usted defienda su nombre y su título, pero le aconsejo que contrate un abogado”. Y yo le dije: “¿Me está diciendo que no soy capaz de defender una simple divergencia de nombre?”. Así que seguí adelante solo y gané. Todavía guardo el documento como recuerdo. ¿A qué se dedicaba específicamente tu empresa? A la automatización de sistemas eléctricos. Desarrollé algunas so-
luciones técnicas, aunque nunca me gusta decir “inventé”, porque nadie inventa completamente desde cero: siempre estamos parados sobre los hombros de otros. Por ejemplo, desarrollé una unidad para postes de distribución. Estos tienen un transformador que lleva la energía desde media a baja tensión, y yo diseñé una caja capaz de captar los voltajes en baja tensión y, analizándolos, deducir si se había cortado una línea de media tensión. Vendí alrededor de setecientas unidades. También desarrollé soluciones para reconectadores, que son interruptores de alta tensión: cuando detectan una anomalía o un desequilibrio importante, abren el circuito y, después de unos segundos, intentan reconectar. Si la falla persiste tras varios intentos, quedan abiertos definitivamente y debe
Título: La noche / Técnica: Óleo sobre tela Tamaño: 70x60cm / Año: 2025
no dedicado solamente a estudiar. Era buen alumno, pero también bastante desordenado. Una vez llamaron a mi mamá porque me había portado muy mal y había roto unas tejas o algo así. Le dijeron que costaba bastante reponerlas, pero que, como yo era tan buen alumno... [ríe] nunca me echaron. ¿Estudiabas mucho? Sí estudiaba, aunque tenía facilidad. Y todavía estudio; sigo haciéndolo porque me interesa aprender. Me gusta mucho la física, por ejemplo. Tengo libros de física moderna y de teorías bastante complejas, es un tema que me encanta. Es curioso, porque uno no relaciona inmediatamente la física con el arte. Claro, aunque uno se beneficia muchísimo de todo lo que
aprende. LA INGENIERÍA Soy ingeniero eléctrico, trabajé en automatización de empresas y, para automatizar procesos, tenía que diseñar pantallas y paneles de control. Me ocurría algo curioso: cada vez que diseñaba uno, la gente decía: “Oye, qué bonito”. Yo nunca ubicaba una figura respecto de otra porque sí; siempre buscaba proporciones y armonía. Con el tiempo comprendí que ahí también estaba apareciendo mi lado estético. Me iba bien, me independicé alrededor de los 33 años y trabajé de manera independiente hasta hace unos cuatro años. Anteriormente trabajaba en Fundación Chile. En esa época la administración estaba a cargo de estadounidenses entonces viajé varias veces a Estados Unidos
Título: Más allá de tu imagen / Técnica: Óleo sobre madera Tamaño: 50x60cm / Año: 2024
Título: Bahía escondida / Técnica: Óleo sobre madera Tamaño: 40x35cm / Año: 2022
14 / CURACAVÍVE - REVISTA CULTURAL DE COLECCIÓN - SEPTIEMBRE 2026
Título: He aquí el hombre / Técnica: Óleo sobre tela Tamaño: 70x70cm / Año: 2026
Título: La espera / Técnica: Óleo sobre tela Tamaño: 60x60cm / Año: 2018
intervenir una persona. EL DIBUJO LO ACOMPAÑÓ SIEMPRE. ¿De dónde crees que viene tu relación con el arte? Mi padre murió muy joven y mi abuela se fue a vivir con nosotros. La situación económica era difícil y, para entretenernos durante el invierno, ella ponía una mesa grande y nos hacía trabajar con cartones, témperas y pinturas... Yo tendría seis o siete años y me sentaba con mi abuelita a hacer dibujos y monos. Me fascinaba,
creo que ahí comenzó realmente todo. Después, alrededor de los dieciocho años, volví a tomar los pinceles y descubrí algo muy particular: cuando me deprimía o me sentía mal, agarraba un lápiz y empezaba a dibujar, y se me pasaba. Era completamente instintivo. Al principio no era consciente de ello; más tarde entendí que el dibujo me había acompañado siempre. Mientras ejercías como ingeniero, ¿pintabas? No, no tenía tiempo, pero siem-
pre me imaginaba pintando. Cuando alguien me preguntaba qué quería ser, en el fondo mi respuesta era: “Quiero ser pintor”. Era un objetivo que permanecía ahí, aunque no lo persiguiera activamente. Y eso que me fue muy bien en ingeniería. Para mí, sin embargo, existe una diferencia fundamental: la ingeniería es algo que uno aprende. Puedo aprender una metodología y luego enseñársela a otras ocho personas; todos podemos recorrer un camino parecido y llegar a resolver el problema. En el arte es distinto aparece algo que es tuyo: algo se me ocurrió a mí, lo hice de determinada manera y eso es único. Y esa intuición no se puede transmitir completamente. Cada uno nace con algo distinto, y eso es lo que te da libertad: la libertad de hacer lo que tú quieres. APRENDER A PINTAR ¿Estudiaste pintura formalmente? Entré a un taller con Carlos Contreras Tornero. Él me dijo: “Yo no hago clases. Solamente le hago clases a usted porque tiene talento”. Después terminamos siendo muy amigos. Con los años intenté entrar a distintos talleres, pero me aburría porque sentía que me enseñaban cosas demasiado básicas. Tomé clases con varios pintores y, a veces, duraba apenas dos sesiones. Recuerdo a una pintora que me dijo algo como: “Yo este árbol lo pintaría amarillito”. Empecé a cuestionarla y terminé dejando el taller. Debo haber abandonado cinco o seis en mi vida, hasta que encontré a Carlos Salazar. Él era una especie de intelectual de la pintura y con él descubrí algo diferente, no se trataba simplemente de “mire un árbol y píntelo”; me decía: “Mira alrededor, mira los tonos intermedios”. Ese tipo de enseñanza sí me servía, porque me enseñó a mirar. También me transmitió algo muy importante: al pintar, primero hay que sacar la imagen desde alguna parte de la cabeza, desde un lugar más intuitivo, y después entra la parte racional. Entonces uno empieza a preguntarse si la forma está bien, si el tono funciona o si las proporciones son correctas. Primero aparece lo intuitivo y luego viene el análisis. Aprendí mucho con él. MIRAR MÁS ALLÁ DE LA FOTOGRAFÍA
¿Cómo entiendes hoy la diferencia entre pintar y reproducir una imagen? Hay algo que fui descubriendo con los años. Cuando miras una fotografía, normalmente todo aparece enfocado, pero nosotros no vemos así. Si estoy mirando un objeto principal, lo que está alrededor aparece diferente, más difuminado. Por eso, cuando pinto, no intento reproducir una fotografía; si quisiera una fotografía, simplemente sacaría una. Ahí está precisamente parte de la riqueza de la pintura. El hiperrealismo llevado al extremo, por ejemplo, no es lo que más me interesa. Intento representar cómo veo realmente. No necesito que cada detalle esté terminado. A veces alguien puede pensar que una parte del cuadro está inconclusa, pero para mí sí está terminada, porque así la veo. Eso lo descubrí solo; no recuerdo que alguien me lo haya enseñado. SUS REFERENTES Y SU RELACIÓN CON LA REALIDAD ¿Has estudiado también historia del arte o has escrito sobre arte? Sí, he leído y estudiado bastante. Hay muchos pintores que admiro. Goya es uno de los que más me ha marcado; también El Bosco, Rembrandt y varios más. ¿Y pintores chilenos? Sí, también, aunque tengo mis gustos y mis desacuerdos. ¿Te interesa la abstracción? La abstracción pura, no demasiado. Me gusta que exista algún vínculo con la realidad. Puede haber una mezcla; la realidad puede deformarse, interpretarse o simplificarse, pero necesito estar agarrado de algo real. Incluso tengo cuadros que alguien podría mirar y decir: “Esto es abstracto”, pero, si conoce el origen, descubre que partieron de algo concreto. Eso es lo que me interesa. No quiero simplemente imaginar cualquier cosa: necesito ver algo, seleccionarlo y, a partir de ahí, pintarlo. ¿QUÉ SIGNIFICA LA PINTURA? Gonzalo, actualmente, ¿qué significa para ti la pintura? Es una pregunta difícil. Creo que la pintura es una especie de materialización de preguntas, o una respuesta a preguntas que uno nunca termina de contestar. Si quiero pintar un circo, por ejemplo, no me interesa simplemente pintar un payaso, porque sería demasiado obvio. Me inte-
CURACAVÍVE - REVISTA CULTURAL DE COLECCIÓN - SEPTIEMBRE 2026 / 15 resa preguntarme qué ocurre con ese hombre que trabaja allí, qué le pasa por dentro, dónde está él realmente y cuál es la diferencia entre él y el propio circo. Muchas veces la realidad se mezcla con algo más profundo. Creo que la buena pintura tiene varias lecturas, varias respuestas, y mientras más profundamente la lees, más cosas aparecen. Es decir, no te interesa una ilustración simplemente descriptiva. Exactamente, una ilustración puede estar muy bien hecha, pero no necesariamente es lo que busco como expresión. ¿Tienes una temática preferida: paisaje, bodegón...? Pinto de todo, aunque muchas veces aconsejan dedicarse a un solo tema, yo no lo hago. A veces sí me obsesiono temporalmente con algo: pinto un tema, sigo mirándolo, descubro otra cosa y vuelvo a pintarlo, en ese sentido puedo permanecer durante un tiempo dentro de una serie. ÓLEO Y ACRÍLICO ¿Te gusta más el óleo que el acrílico? Sí. He hecho cosas en acrílico y empecé a probarlo hace un par de años, pero el óleo tiene algo que me encanta: su lentitud. El acrílico se seca demasiado rápido para mí. En ocasiones los combino, sobre todo para hacer manchas o establecer algunos colores, pero me siento mucho más cómodo con el óleo.
Gonzalo Melo junto a Nibaldo Guerra de Revista Curacavíve en el taller, el espacio de luz e inspiración de Gonzalo.
Título: Casa Naranja / Técnica: Óleo sobre madera / Tamaño: 35x40cm / Año: 2025
Título: Pueblo encantado Técnica: Óleo sobre madera Tamaño: ................. / Año: 2025
EL PAISAJE, LA LUZ Y LOS DÍAS La luz parece tener un lugar importantísimo en tu mirada. Para mí es fundamental. Cuando hace frío y no hay sol, siento casi que es un día perdido. Un día completamente nublado me afecta muchísimo. La luz cambia todo. UN SUEÑO PENDIENTE ¿Tienes algún sueño todavía por cumplir en el arte? Sí. Creo que mientras más pinte, más voy a acercarme a eso. Siempre tuve el interés de ser pintor y no quiero llegar a un momento de mi vida y pensar: “No lo cumplí”. Una vez hice algo bastante curioso: les dije a unos amigos que el viernes siguiente haría una exposición en mi casa. Puse todos los cuadros y anuncié: “Todos valen doscientas lucas: el chico, el grande, todos”. Y arrasaron; se llevaron práctica-
Título: Entre botellas / Técnica: Óleo sobre tela Tamaño: 50x40cm / Año: 2017
mente todo. Fernando Villegas tiene uno de mis cuadros. Pero esa ha sido casi la única vez que hice algo así. Nunca he desarrollado
una carrera sistemática de exposiciones o venta, y por eso siento que todavía hay algo pendiente: seguir pintando, pintar más y lle-
gar, finalmente, a sentir que ese interés que tuve durante toda la vida —ser pintor— sí lo cumplí.